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Capítulo 8

  • Apr. 26th, 2008 at 11:45 PM

  A la mañana siguiente, cuando me volteé buscando a Matt no lo encontré a mi lado. Estaba sentado en la cama, sujetándose la cabeza con ambas manos. Murmuraba algo que no llegaba a entender. Ya estaba vestido, como preparándose para irse.

 

-Matt…Qué haces levantado tan temprano?-

-Oh…no te oí, nada… es que tenemos una reunión con una discográfica…-

-Por eso estás así de nervioso?-

-…?-

-Te estabas agarrando la cabeza, murmurando… Hacía mucho que no te veía así…-

-Ah…sí, claro…-

 

  Me acerqué y lo abrasé, rodeando su cintura con mis brazos.

 

-No tenés porque estar nervioso… Les irá genial…-

 

  Se volteó, y sonrió vagamente. Me dio un tierno beso.

 

-La última vez que me sentí así, fue cuando te conocí…-

 

  Me sonrojé levemente, y escondí mi rostro en su buzo. Había algo (o alguien) que no me dejaba en paz. Ni siquiera en los brazos de Matt. Pero debía dejarlo ir…Tenía que.

  Se volteó y me empujó suavemente sobre la cama, acariciándome. Se acostó a mi lado, pegándose a mí.

 

-Matt… deberías ir, los chicos están esperándote…-

-Como sabes…?-

-Están detrás de la puerta, puedo apostarlo-

 

  Me levanté y abrí la puerta sin previo aviso, haciendo a Derek caer al suelo. Miré de reojo a Matt con una sonrisa. Sonrió, levantándose de la cama. Me pasó por enfrente y me di un tierno beso sobre los labios. Traté de no denotar mi nerviosismo. Victoria, se iba tranquilo. Cuando sentí la puerta cerrándose corrí y la detuve.

 

-Maattt…Olvidé decirte…Hoy tengo un…una…una sesión de fotos…-

-Una…qué?-

-Me llamaron… cuando no estabas, y hoy es mi primer día… Si lo hago bien, puede que me contraten…-

 

  Me abrazo con fuerza, revolviendo mi pelo. Reía sonoramente en mi oído.

 

-No sabes cuanto me alegro por vos mi amor… Debo irme… Mucha suerte! Te llamo para irte a buscar, sí?-

-Uuhm…no es necesario… Me iré con… Mikey después, a buscar a Alicia al aeropuerto, te cuento al llegar-

-Genial… Te amo Audrey-

-…Sí, yo también…-

 

  Se alejó corriendo para alcanzar a los chicos que casi estaban en el auto. Me saludo con la mano y los vi desaparecer rápidamente en una esquina. Entré corriendo y fui directo a la cocina. Encendí un cigarrillo y me puse a hacer una ensalada. Hacía mucho que no comía por hambre, siempre lo hacía por costumbre… Después del colegio, mi madre o Jonna siempre me esperaban con algo hecho. Una vez que había ya terminado, me metí en el baño.  Dejé toda la ropa delante de la puerta, y la cerré detrás de mí. Me paré frente al espejo, concentrando mi vista en al abdomen. Estaba igual que siempre, por lo menos ahora. ¿Cuánto más podría ocultarlo? ¿En cuánto tiempo se notaría aunque no lo quisiera así?... Me puse de costado, intentando notar alguna diferencia. Nada.

 

-Por lo menos no voy a tener problemas con las fotografías…-

 

  Entré rápidamente en la ducha, Jhonny iba a llegar en cualquier momento, y no había nada más incómodo que llegara mientras me bañaba. Acariciaba las cicatrices en mi estómago, mientras el agua caía sobre mí. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo había llegado a esto?  Debería haber tomado una actitud más adulta, haber hecho algo… Salí de la ducha y me envolví en una toalla. Sentí unos pasos en la pieza contigua y salí apurada, debía de ser Matt que se había olvidado algo.

 

-Matt…amor, qué te olvidaste?-

-Nada…-

 

  Esa no era la voz de Matt, y aún tenía algo así como dos horas antes de la sesión.

 

-Jhonny…viniste…eh, temprano-

-Sí…te extrañaba…-

-Jajaj… que tonto… yo…eh, estaba…bañándome, debo ir a cambiarme… Hace lo que quieras, ya conoces la casa-

-Lo que quiera?-

-…?-

-Entonces quiero ir con vos…-

-Jhonny…me tengo que cambiar…no podes…-

  Comenzó a caminar hacia mí, lo veía sobre mí, pero no podía moverme. ¿No podía…o no quería? ‘Dios…Audrey…No debes hacer esto… Por dios que algo me saque de esta situación…’. Como una bendición, sentí mi celular sonar en la cocina. Agachando la cabeza, pasé por delante de él y corrí a atender.

 

 

-Hola..?-

-Amor…-

-Ah Matt…-

-Con los chicos vamos a estar de vuelta en eso de media hora…Nos pasaron la entrevista, aún no sabemos cuando-

-Media hora?...-

-Sí…Aún estás en casa?-

-Eh…No, cuando llegue, te llamo-

-Genial…Te amo Bonita-

-Yo…yo también te amo Matt-

 

  Puse especial énfasis en las últimas tres palabras, queriendo sonar segura, pero mi voz flanqueó y no me ayudó en lo absoluto. Escuché la risa de Jhonny, cercana. Me volteé y me encontré con su rostro casi sobre el mío. Amagué hablar y tapó mi boca con su mano. Quise sacársela pero tomo mis manos entre la suya libre.

 

-Ahora no podes negarte…Aunque no estoy seguro de que quieras hacerlo…-

 

  Me destapó la boca, pero no salió sonido. Después de todo, tenía razón, no podía negarme. No quería negarme.  Acercó su rostro al mío, nuestras narices se rozaban. Sentí su aliento en mis labios…

 

-No puedo Jhonny, no puedo hacerle esto a Matt-

-Entonces no lo hagas…-

 

  Sus labios se posaron suavemente sobre los míos, esperando mi reacción. ¿Qué podía hacer? Con ambas manos tome su rostro y lo acerqué más a mí, besándolo con mayor intensidad. Sentía una rara opresión en el pecho; sabía que no debía… pero no podía no hacerlo…

  Sentí la llave en la puerta y lo alejé de un empujón. Me acomodé la toalla y me metí en la pieza. Sentía que mi corazón iba a escaparse en cualquier instante. Cerré con llave y empecé a caminar por la pieza, dándole vueltas a la cama. ‘No puedo hacerle esto…No puedo hacerle esto… No de nuevo, ya no va a haber vuelta atrás…’

 

-Pero no tiene porqué enterarse…-

 

  Me frené en seco. ¿Acababa de decir eso? Todo este asunto me consumía, me daba vueltas en la cabeza, no me dejaba pensar claro. Agarré lo primero que encontré. Me miré un segundo al espejo y no me pareció tan mal, de modo que salí rápidamente. Jhonny estaba de espaldas asintiendo con la cabeza. Escuché una risita que no me gustó, pero decidí ignorarla. Por detrás salió Matt.

 

-Matt…? Qué pasó?-

-Se nos canceló… me llamaron al celular… De modo que puedo acompañarte a tu sesión de fotos!-

-Ah… Eso… Genial… Termino de arreglarme y salimos…-

-…Siempre y cuando tu amiguito… no se ofenda…-

 

  Lanzó una mirada desafiante a Jhonny, que para mi sorpresa, permaneció inmutable. Asintió con la cabeza, sin despegar sus ojos de los ojos de Matt.

 

-Genial…-

 

  Me agarró de la cintura, y me besó. Acariciando mí cabello. De reojo vi el rostro compungido de Jhonny, que se giró, y se puso a leer lo primero que encontró a mano.

 

-Audrey…Vamos a llegar tarde… Ya casi es la hora, es tu primera vez…-

-No te preocupes…Jhonny, tengo el auto en la puerta…-

-Me vas a llevar en el auto…? Aww…Gracias mi amor!-

-No hay nada que agradecer…-

 

  Aunque caí algo tarde, me solté de Matt, apenas agarrando algunos de sus dedos entrelazados con los míos. De todos modos, Jhonny tendría que acostumbrarse… Matt era mi novio. ‘Novio…’ En los últimos días, esa palabra había estado dando molestas vueltas por mi cabeza. No era que dudara, simplemente… había muchos secretos entre nosotros. No podía seguir así. De un modo u otro tenia que hablar con él. ¿Cuánto tiempo más podría ocultarlo…? Sabía por lo que había leído (Jhonny me había enfermado con que leyera sobre…el tema) que hasta dentro de unos meses no se notaría, pero no quería dejar que se diera cuenta solo…

 

-Vamos…?-

-Ah…sí, vamos…-

 

  Jhonny perfiló hacia la puerta con nosotros, haciendo caso omiso a la mirada taladrante de Matt sobre su hombro. Pasó por delante de él, sin desviar sus ojos de los míos. Cuando hubo pasado, tomé a Matt de la mano y lo empujé detrás de la puerta. En ese celeste ya no se veía amor, no se veía preocupación; se veía indiferencia. Pero ahora no me lastimaban.

 

-Matt… no podes actuar así cada vez que esté con Jhonny…-

-Porqué? Se pone celoso…? YO soy tu novio Audrey, no él-

-Lo sé…-

-A veces creo que deberías recordarlo… y él también-

-Dejame hablar con él, pero no seas tan… odioso…-

-Yo soy el odioso?!-

-Matt…Por favor, te lo pido…-

-… Vamos, vas a llegar tarde-

 

 

  Fue el viaje más incómodo y largo que tuve. Si bien era a una hora de casa, con la tensión que se respiraba en el ambiente cada minuto parecía un siglo. Matt iba manejando, yo a su lado, con mi mano en su falda. Jhonny taladraba mi mano con su mirada, a veces desviándolo por el espejito hacia mis ojos. Sentía su constante reproche. Cada vez que sentía su mirada, era porque ciertamente me intentaba decir algo con sus ojos. Cada vez que me miraba, recordaba su mano estrechando la mía, sus labios buscando los míos… me estremecí en el asiento, bajando la mirada en cuestión de segundos.

 

-Te sentís bien Audrey?... Tenés cara de cansada…-

-Sí Jhonny, estoy bien…-

 

  ¿Es que acaso lo hacía a propósito? ¿Disfrutaba ver mi remordimiento? Matt hablaba por celular, de modo que Jhonny aprovechaba para hacerme gestos y caras que no entendía. Me volteé a decirle que no entendía, y acercó su rostro al mío, casi pegado. Rozó sus labios con los míos…

 

-Enserio?! A qué hora nos la dieron?... Eso es genial, dejo a Audrey y voy para allá, esperenme!-

 

  Me separé de Jhonny en el momento justo, Matt no había llegado a vernos. Algo sonrojada, volví la vista a él, haciéndome la desentendida. Vi de reojo una tierna sonrisa en el asiento de atrás. Procuré no reír, aunque me costaba más de lo que pensaba.

 

-Quién era amor?-

-Derek, nos dieron un nuevo horario, no quieren perder la chance de escucharnos!-

-Me alegro mucho por vos amor… -

 

  Agarró mi rostro entre sus dos manos, y me dio un beso. Uno como hacía meses no sentía. Tan apasionado como tierno. Sentí su calor en mí, sentí su lengua jugando con la mía. Era en momentos como este en que no entendía como podía mentirle y engañarlo, como podía importarme tan poco. Me alejé algo avergonzada. Esta situación se estaba haciendo más pesada de lo que podía soportar en este momento, ya tenía suficiente en la cabeza. Me sonrió, pero no pude responderle su gesto. No genuinamente. Me sentía pésimo. Casi rezaba porque fuera más rápido y esta tortura se terminara de una vez. Y por increíble que pareciera, mis plegarias habían sido oídas por primera vez. Hicimos un par de cuadras más, y Jhonny le marcó la casa donde era a Matt.

 

-Allí…Vamos Audrey?-

-Claro…Anda saliendo, en un segundo estoy con vos…-

-Intenta no tardar demasiado…-

-Jhonny…-

-Claro…claro, te espero ahí…-

 

  Salió del auto con pesadez y no se volteó en ningún momento. Amagué a abrir la puerta, pero tomó mi mano antes. Me atrajo hacia él, de modo que nuestras narices se rozaran. Había cerrado los ojos, temía que mis ojos confesaran lo que mis palabras no podían. Levantó mi rostro e inevitablemente los tuve que abrir. Ese celeste parecía más claro que nunca… Nunca me había transmitido tanta paz… Y tanta culpa junta. Me dio un beso en la punta de mi nariz. Sonreí, algo avergonzada. Me sentía una niña pequeña con su primer amor. Me bajé rápido, y lo despedí con la mano cuando pasó por detrás de mí. Al verlo alejarse, corrí hasta Jhonny, aún embobada con la imagen de sus ojos. Pero bajé a la realidad al ver los ojos de Jhonny, que me reprochaban una y otra vez.

 

-Podrías dejar de hacer eso?-

-Hacer qué?-

-Eso… Ponerte así de cariñosa con él…-

-Es mi novio Jhonny, y creo que es tiempo de que aclaremos las cosas…-

-Ah sí? Genial… Qué querés aclararme? Qué estás tan enamorada de tu novio como de tu mejor amigo? No pierdas el tiempo, eso ya se te nota en la mirada… No te diste cuenta que apenas si podes mirarlo fijo a los ojos?-

-…Jhonny… No cambiaría a Matt por absolutamente nadie… Y tampoco amo a nadie como lo amo a él…-

 

  Si bien su rostro mostraba que mi comentario le había dolido, la sonrisa triunfante no desaparecía.

 

-Podes seguir mintiéndote… No me afecta a mí más que a vos…-

 

  Ya no tenía más ganas de insistir sobre el tema, era la última vez que estaba con él. Todo había sido un gran error, y no estaba dispuesta a perder lo más importante de mi vida por una estupidez. Me acomodé el bolso en el hombro y pasé por delante de él, sin apartar los ojos del imponente edificio que tenía adelante mío. Era real, me estaba pasando. ¿Me estaba pasando? Mis rodillas temblaban, mi voz parecía haberse esfumado. Sentí su respiración detrás de mí, y caminé con paso más seguro. No iba a vacilar delante de él, no le iba a dar otra oportunidad para que confundiera las cosas. Llegamos a la recepción, un pequeño escritorio abarrotado de papeles. Una computadora encendida con música sonando… era una de las bandas que había estado en el festival con Matt… ¿Qué clase de empresa era? Bueno…Después de todo, era recomendación de Alicia… y los fotógrafos no parecían de lo más serios, sino todo lo contrario… ¿No sería peligroso? En ese preciso momento, una cabeza se asomó por debajo del escritorio, haciéndome asustar. Me corrí hacia atrás, hasta sentir otro cuerpo. Sus manos se deslizaban por mi cintura. Le di un pisotón y me acerqué a la persona que nacía del suelo.

 

-Hola…Soy Audrey Kitching… Tenía una…eh… -

-…Entrevista…sí claro, vas derecho por el pasillo, doblas a la derecha, y al fondo hay una puerta que dice ‘Trashy Life’, es ahí…-

-Muchas gracias…-

-Sisi…Por nada-

 

  Se tiró nuevamente al piso con brusquedad, como si buscara algo. Me alejé rápidamente de allí. Algo en esa mujer me ponía los nervios de punta. Seguí sus instrucciones al pie de la letra, mirando de vez en cuando, cuando veía una puerta abierta. En todas esas habitaciones había mujeres hermosas y hombres más hermosos aún. Jhonny me seguía de cerca, sin apartar la vista de mí. ‘No te voy a dejar solo acá…’, pensaba en mi interior, pero no iba a decírselo porque de seguro iba a interpretar algo que yo no quería decirle. Llegamos al fondo del pasillo y había solo una puerta del lado derecho, al final de otro pequeño pasillo. Estaba abierta de par en par. De ella, salían colores brillantes, mezclados con sectores completamente negros. Había muchas personas que iban y venían, acomodando las cosas… Bah, desacomodándolas, el lugar era un descontrol. Fue amor a primera vista. Me asomé por la puerta, el lugar era mucho más amplio de lo que parecía: había solo una mínima parte arreglada para la ocasión, las otras salas estaban acomodadas de forma completamente distinta. Un hombre se me acercó sonriente. Su rostro me resultaba conocido. Era uno de los fotógrafos que me había presentado Alicia.

 

-Audrey… te estábamos esperando… Pasa por allá, te van a vestir y maquillar…-

-Gracias…-

 

  Por primera vez en mi vida sentía que estaba en lo mío. Mi pelo fucsia y negro no resaltaba, las demás modelos tenían colores aún más llamativos que los míos: había celestes y azules, hasta vi una con pelo verde. Todo me provocaba sonreír. Una mano ajena a mi conocimiento me tomó del brazo y me indicó una puerta. ‘Allí te vestirán’. Con algo de inseguridad entré, no sin antes voltearme, buscando con mi mirada a Jhonny. Estaba hablando con un hombre, que se lo llevaba a otro salón. Me tironearon, y sin entender demasiado, lo seguí. Una mujer sonriente me saludó amistosamente.

 

-Mi nombre es Hannah, hoy voy a ser tu vestuarista…-

-Mucho gusto… Audrey…-

-Porqué tanta seriedad muchacha! Bueno… Dejame mirarte un rato, y te muestro los distintos atuendos, sí? En una media hora estamos haciendo la primera sesión…-

-Claro…-

 

  Dio vueltas alrededor mío por un buen rato. Sentía sus ojos penetrándome. Trajo un vestido negro, con unas negras blancas y negras. La miré sin entender. ¿Verdaderamente pensaba que me iba a poner eso? Como la gota que colapsaba, trajo unos zapatos muy altos.

 

-Enserio tengo que ponerme eso?-

-Ya sé que no es lo que acostumbras… pero vas a ver que te va a encantar cuando te veas…-

 

  Dicho y hecho. Hacía años que no me vestía tan femenina… La realidad era que no me encontraba cuando me vi al espejo, pero no me disgustaba lo que ahora se me presentaba…salvando un detalle. ¿Era distorsión o comenzaba a notarse más panza?...

 

-Vamos…?-

-Ah…Sí, claro…-

 

  Fue alrededor de una hora, pero me pareció que apenas habían sido cinco minutos desde que me había cambiado. Los fotógrafos no dejaban un segundo sin flash. ‘Movete más al costado, inclina la cabeza’, constantemente. Tenía una presión en el pecho que me estaba asfixiando. Pero me mantenía erguida, posando con orgullo. Hacía mucho que no tenía tanta convicción en algo. Inclusive, llegué a sentirme cómoda…pero como todo lo bueno, duró poco. Cuando me había terminado de cambiar con el último traje, ya no podía moverme con libertad. Era mucho más escotado y se veía más piel, algo que nunca me había gustado, ni podía tolerar. Me sentaron, me retocaron el pelo, el maquillaje. Era una muñequita: hasta el maquillaje me hacía parecer una. Me volteé buscando a Hannah y vi que Jhonny se acercaba a mí con una gran sonrisa en el rostro. Estaba con un traje y maquillado como muñeco, tal como yo. No entendía, o no quería entender. El fotógrafo le indicó como debía ponerse. Me quise levantar, indignada a preguntar que ocurría. Pero la mano de Jhonny me sentó de un golpe.

 

-No te muevas…. Arruinas la puesta en escena…-

-Porqué?! No es justo…-

-Es mi revancha…-

 

  Se agachó y acercó su rostro al mío, dejándolos a pocos centímetros. Su mirada se alternaba entre mis labios y mis ojos. Algo había en su mirada que me hacía temblar. ¿Por qué lo hacía? No podía quejarme, después de todo lo merecía. Sentía al fotógrafo moviéndose alrededor nuestros, sacando foto tras foto.

 

-Podrías cambiar la cara? Y dejar de reprimir las ganas que tenés de besarme…? Las fotos saldrían más realistas…-

-No te equivoqu…-

 

  Sus labios callaron a los míos. El cerrar de sus ojos cerró los míos también. Un tierno beso que selló el final de las sesiones y el final de la tarde. No quería reprimir mis deseos, pero no podía romper la responsabilidad que tenía con Matt y nuestro…bebé.

  Lo separé de un empujón. Su sonrisa se acentuó aún más. Le di un golpe en la panza, pero fue más suave de lo que quería, de modo que me acerco de nuevo a él. Corrí la cara y sentí su aliento cálido en mi cuello. Una y otra vez, los flashes iluminaban la situación, mostrándola con lujo de detalles.

 

-Qué natural te sale…-

-Espera a que salgamos…idiota-

-Bueno… Creo que tenemos suficiente como para 4 números de la revista chicos! Pueden ir a cambiarse, después les doy una copia de las fotos… Pasen por la entrada…-

 

  Me levanté rápidamente, intentando evitarlo, pero me mareé y precipité al piso. Jhonny me agarró en sus brazos, pero ya me había desvanecido. Me desperté acostada en un sillón. Jhonny estaba parado enfrente de un médico, dándome la espalda.

 

-Estás bien? Estaba preocupado…-

 

  Cerré los ojos, presionándolos. Los volví a abrir y vi a Matt mirándome fijo. Me abrasé a su cuello, y sentí que me abrazaba con fuerza. Comencé a llorar. ¿Por qué lloraba? Estaba en los brazos de mi amor, nada podía pasarme. El médico se acercó, tosiendo. Me separé de Matt. Jhonny tomó al médico del brazo y murmuró algo en su oído. El médico asintió y me llamó, quería hablar a solas.

 

-Señorita Kitching… Debería empezar a comer más… y a cuidarse, a Ud. y a su hijo. Está anémica, y encima es propensa a desmayarse, todos lamentaríamos un mal golpe…-

-Sí… lo entiendo, pero estoy bajo mucha presión… Me cuesta mucho…-

-Pues creo que un buen comienzo sería darle noticia al padre… eso la ayudaría a relajarse y tendría la ayuda que necesita…-

 

  Me dio una receta, pero no pude ni leer lo que decía. Se retiro con rapidez, saludando a todos con la mano. Recién ahora caía en cuenta de que seguíamos en el set de fotografía. ¿Por qué Matt estaba allí? No podía ser… Me acerqué a Hannah y le pregunté donde estaba mi ropa. Fui al camarín y me cambié rápidamente. Cuando salí, Jhonny y Matt estaban hablando. Parecían estar calmos, pero ninguno tenía expresión de comodidad. Matt fue el primero en verme salir, y vino directo hacia mí.

 

-Estás bien?... Audrey, me estás preocupando…-

-Vamos a casa? Tenemos que hablar…-

-Sí… Voy a buscar el auto, que está a unas cuadras, te espero en la puerta, sí?-

 

  Asentí que una leve sonrisa y esperé hasta que saliera. Me acerqué a Jhonny, que me miraba cabizbajo.

 

-Creo que comienzo a entender tu relación, y tu dependencia con Matt… Realmente te quiere, no?-

-Supongo que sí… Jhonny…-Tome su rostro y lo elevé, haciéndolo mirarme a los ojos- Nunca me vas a perder… pero, ahora no puedo…-

-Lo entiendo… Sabes qué? Yo voy a estar acá… esperándote…-

-Gracias Jhonny… Por lo que hiciste hoy…-

-Es lo que me corresponde… como amigo…-

 

  Lo abrasé con fuerza, pero sentí que su abrazo era más fuerte que el mío, sin embargo no me lastimaba. Parecía como una despedida, un último abrazo por un tiempo, un abrazo que no se quería terminar. Me separé y me di media vuelta sin siquiera mirarlo. Algunas lágrimas luchaban por salir, pero esta vez ganó mi fuerza de voluntad.

   Pasé por la entrada donde me dieron un cd con las fotos. Les agradecí a todos con una sonrisa. Aunque por dentro me estuviera muriendo, no iba a flanquear ahora. El fotógrafo me dijo que esperaba trabajar de nuevo conmigo, lo mismo Hannah. Crucé las puertas del edificio aún con una gran sonrisa, pero en el mismo momento en que las puertas de cerraron, toda esa falsedad cayó. Fue una cuestión de segundos. Llegué al auto con los ojos llenos de lágrimas. Matt acariciaba mi pierna, intentaba calmarme. Pero no, no podría. Ni él, ni yo, ni nadie. Llegamos a casa y nos dirigimos directamente a la pieza. Me llevaba de la mano, como si temiera que fuera a caer en la mitad. Se sentó en la cama y me sentó delante de él enfrentados. Tomé sus manos; ambos temblábamos. Pasamos un largo rato con la cabeza gacha, sin mirarnos, sin emitir sonido. Apreté sus manos dentro de las mías, y levantó su mirada. Un celeste grisáceo me miraba. Un celeste incomprensible, uno que jamás había visto. Respiré profundamente unas cuantas veces, y finalmente me decidí.

 

-Matt…Yo… Yo…-

 

  No podía hablar, la voz se me quebraba. Estaba temblando, pero tenía que hacerlo. Era ahora o nunca.

 

-Qué …? No te entiendo…-

-Estoy embarazada Matt-

Capítulo 7

  • Mar. 21st, 2008 at 7:05 PM

 

  Apenas habían pasado dos semanas desde aquella trágica noticia que me había hecho replantear mi vida entera. Pero ahora estaba más tranquila. Estúpido, lo sé, pero entre todos mis problemas, ese era el mínimo.

  Alicia había vuelto de sus vacaciones con los padres. Me había llamado, quería salir. No podía negarme, después de todo… la extrañaba. Jhonny pasaba todos los días por casa. No sé si lo hacía consciente, pero cada vez que me saludaba, pasaba su mano por mi vientre. Algo que me incomodaba más de lo que podía expresar. Pero tampoco era esto lo que me volvía a poner los pelos de punta, los nervios a flor de piel.

  Matt volvía hoy. Me había llamado, estaría en casa a la noche, aún no tenía en claro a que hora. Ville y Jonna no regresaban. Seguían en una de sus giras. Telefoneaban a diario, ambos irradiaban felicidad. No podía hacerlos preocupar. No por mis errores.

  Salí de casa y fui a comprar unas cervezas. Planeaba hacerles una bienvenida a los chicos. Podría dormir allí, mañana irían a sus casas. Pese a los consejos de Jhonny, más persistentes de lo que yo estaba dispuesta a soportar (‘le hará mal al… bueno, no deberías tomar alcohol…leí…’), compré más alcohol del que sabía que necesitaríamos. Pagamos todo e insistió en llevar todas las bolsas (‘No quiero que hagas esfuerzos’). Teníamos una caminata hasta casa, de modo que en la mitad, en aquella enigmática plaza que me había visto llorar, nos sentamos y tomamos algo de aire. Estaba acalorado, aunque no me dijera nada.

 

-Podrías dejarme llevar una bolsa por lo menos?-

-No, no necesito ayuda-

-Jhonny, sos muy estúpido cuando querés…-

-Ya te lo dije Audrey…no quiero…-

-Que hagas esfuerzos, lo sé, pero a estas alturas, no es dañino…Así que si no te molesta…-

 

  Tomé algunas bolsas y caminé rápido antes de que pudiera quitármelas. Estábamos a algunas calles, no haría demasiada fuerza tampoco… me sorprendió por detrás y casi dejo caer todas las bolsas. En esa confusión, las tomó de nuevo y corrió hasta la casa. Corrí detrás de él, intentando alcanzarlo en vano. Ya había llegado y estaba entrando cuando yo recién estaba llegando a la puerta. Me faltaba el aire. Me senté unos segundos y entré, cerrando la puerta de una patada detrás de mí.

 

-Te parece que no puedo hacer fuerzas, idiota?!...-

 

  Mi voz se fue apagando al ver una silueta sonriente que se asomaba, saliendo del baño. El pelo crecido que cubría su rostro, pero no lograba esconder esos ojos celestes se movía de un lado a otro. El torso desnudo, con la remera colgando de un hombro. Una sonrisa de oreja a oreja que me decía todo sin siquiera mover los labios.

 

-Matt…-

-No me vas a dar un beso de bienvenida…?-

 

  Estiró una mano hacia mí. Salté sobre él, abrazándolo con mucha fuerza. El calor de su cuerpo, su aroma, su respiración entrecortada en mi oído, su pelo mezclándose con el mío. Sus manos recorriendo mi espalda, y abrazándome con la misma intensidad. Volví mi rostro al suyo, y pasé una mano por él. No me había dado cuenta cuanto lo había extrañado hasta recién. Posó sus labios suavemente contra los míos. Con mi mano libre, pegué su rostro más al mío, y lo besé más intensamente. Su lengua se entrelazaba una vez más con la mía. Sus manos me pegaban más a él. Una pequeña lágrima se escapó. Se separó de mí y la limpió, aún sonriendo, algo sonrojado.

 

-Tanto me extrañaste…?- Con un tono burlón.

-Nunca más me vuelvas a dejar Matthew Good, nunca-

 

  Me abrazó con fuerza. Sentí su corazón latiendo con furia.

 

-Nunca…-

 

  Lo besé una vez más. Pensé que me iba a asfixiar. Pero estaba entre sus brazos. Todo lo demás había desaparecido.

 

-Aaaawwww…miren a la parejita feliz…-

 

  Los compañeros de banda de Matt nos imitaban, abrazándose entre sí. Reí entre dientes, y volví mis ojos hacia los suyos. Parecían años desde que había visto ese celeste por última vez. Que había sentido la seguridad de estar en sus brazos. Con un enorme esfuerzo, me separé de él, y fui a saludar a los demás. Tenía una radiante sonrisa en mi rostro, que se esfumó al ver el rostro dolido de Jhonny. Había sido espectador de mis abrazos y besos con Matt. Me volví hacia él, que intentó disimularlo, guardando las últimas botellas en la heladera. De pronto me di cuenta de mi error, pero ya era tarde, ya lo había lastimado…

 

-Uhm… Matt… Él es Jhonny, un…-

-Simple amigo, un gusto-

-Lo mismo digo…-

 

  Se dieron las manos en forma de cordialidad, pero pude notar que en los ojos de Jhonny había odio. No era justamente una declaración de paz. Lo tomé de la mano y lo llevé a la cocina. No me miraba, pero aún así podía notar que estaba ofendido.

 

-Jhonny…Perdón…-

-No tenés porqué disculparte-

-No me di cuenta…Fue la emoción del momento…-

-Audrey, no tenés que preocuparte por mí, yo sabía que sería así…-

-Perdón…-

-Tonta…-

 

  Me abrazó con fuerza, acariciando mi cabello. Lo abrasé, sintiendo una rara presión en mi pecho. No quería dejarlo ir. Me soltó, y se alejó, sin saludar a nadie. Salió por la puerta, y los chicos se quedaron mirándola con curiosidad.

 

-Que bicho le picó a ese?-

-No lo sé…-

-Bueeeeno, mucha bienvenida… pero dónde está el alcohol?-

 

  Matt estaba abrazándome por detrás, mordiéndome la oreja. Les señalé la puerta con la mano y nos metimos en mi cuarto. Me tiró sobre la cama y se puso encima de mí. Con un solo dedo recorrió mi cuerpo, desde la punta de mi pie, hasta la raíz de mi pelo. Volver a sentir ese roce me hacía estremecer. Pero había algo que me frenaba. Deseo o deber. ¿Debía…? ¿Podía…? Mi imaginación divagaba cuando Matt se desplomó a mi lado, apoyando su cabeza en mi falda. Dio un largo bostezo, acomodándose sobre mi panza, rodeándome con sus brazos. Sentí un leve escalofrío.

 

-El viaje me dejo agotado…-

-Te pasa por abandonarme…-

 

  Se acomodó, poniendo su rostro a mi altura, y acariciándolo suavemente con su mano.

 

-No te das una idea de lo que te extrañé…Me hiciste mucho falta Audrey…-

-Y yo? Durmiendo sola todos los días…-

-Sola? Y tu amiguito?-

-Es un amigo. Punto.-

-Genial…-

-Porqué? Hoy se sintió muy incómodo…Me dejó preocupada, debería llamarlo…invitarlo quizás…-

-O quizás no…-

-Porqué?!-

-Porque no me gusta que miren a mi chica, y no pienso compartirla…-

-Sos un tonto…-

 

  Nos quedamos un largo rato abrazados, hasta que el sueño nos venció a ambos. Traje la frazada sobre nosotros. Si bien no estábamos en estación de frío, yo lo sentía. Tanto por dentro como por fuera. ¿Por qué? No lo entendía, tenía a Matt, a mi Matt a mi lado, durmiendo conmigo, como los días con lo que soñaba cuando no estaba. Me volteé, y sonreí vagamente. Dormía como un niño, su cara delataba que aún lo era. Tan lindo…

  Pero por más que intentara negarlo, no podía dejar de admitir que me había quedado preocupada por Jhonny. Me sentía pésimo… Había sido demasiado egoísta con él. Debía llamarlo.

  Me levanté procurando hacer el menor ruido posible, y moviéndome lo menos posible, pero la respuesta de Matt fue un murmullo inaudible, dándose vuelta para el otro lado, abrazando la almohada.

 

-Silly boy…-

 

  Me llevé el celular y los cigarrillos, y salí de la casa, pasando desapercibida por los borrachos compañeros de banda de Matt que gritaban y reían sin parar. Me senté en los escaloncitos de la entrada, y marqué el número de Jhonny. No me había percatado hasta el momento que eran casi las 3 de la mañana. Pero ya lo estaba llamando, necesitaba hablar con él. ¿Podía ser que lo extrañara…? Era completamente ridículo.

 

-Hola…-

-Jhonny…-

-Audrey? Pasó algo? Necesitas algo?-

-Nono… no pasó nada, tranquilo…-

-Me asustaste…-

-Perdón… pero me quedé mal por hoy…-

-Porqué?-

-Porque… fui muy egoísta, y no quiero que te sientas mal…-

-Yo no me siento mal, no mientras Matt tenga competencia, ye te dije que él no te merece-

-De qué me estás hablando…?-

-Vamos… Te hacía más viva… Aún no te diste cuenta …?-

-De qué!-

-De que estoy enamorado de vos Audrey…y sé que vos estás confundida, lo sé-

-…-

-No me digas nada, solo dame una oportunidad… Sé que te puedo hacer más feliz que él… Yo me encargaría de tu hijo Audrey…-

-Jhonny…-

-No me dijiste que no-

-…-

-Mañana paso por tu casa…-

-No creo que sea buena idea…-

-…para ir al estudio de fotografía.-

 

  Cortó. Dejándome con la frase en la boca. De todos modos, no tenía habla. ¿Estaba… enamorado? ¿Y de mí?. No importaba, yo tenía que dejarle en claro cuánto amaba a Matt, y que lo nuestro era…¿imposible? No podía negar que me había acompañado siempre que lo necesite, como tampoco podía negar que me atraía… ¡¿Qué me estaba pasando?! No, eran ilusiones mías. Encendí un cigarrillo y me quedé allí mirando la escasa gente que pasaba. Vi una silueta que se movía entre las sombras con paso rápido. Cada vez se hacía más grande, más concisa. Venía en mi dirección, y aunque no pudiera verla, sabía quien era. Me levanté. El cigarrillo temblaba junto con mis manos. Fui subiendo los escalones lentamente. ¿Verdaderamente quería alejarme? No…quizás sí… Jhonny estaba ya cruzando la calle. Me dejé caer suavemente en los escalones nuevamente. Yo no provocaría la situación. Se paró enfrente de mí y me tomó por ambos brazos, haciéndome parar a su misma altura.

 

-Jhonny…-

-Sh…-

-Pero…no puedo hacerle esto…-

-Sh…-

-Podría escucharme?-

-No…-

 

  Me tapó la boca con su mano, en vano. No tenía nada que decirle, las palabras se me habían escapado, y no parecían entusiasmadas por volver. Ni tampoco yo por articularlas. Estaba mal, no debía hacer esto, no debía… pero… no quería detenerlo.

  Sentí sus manos acariciando mi rostro con suavidad. Pasó sus dedos por mis labios, que ahora temblaban. Su otra mano, acariciaba mi cintura. Me acercó a él, y me rodeo con un solo brazo. Nuestras narices casi se tocaban. Me miraba a los ojos, fijo, haciéndome temblar aún más. Matt estaba a menos de diez metros de allí. Rozó su nariz con la mía. Cerré los ojos, dejándome llevar por los temblores. Sus labios pasaron varias veces por los míos, fugaces. Finalmente me besó, y aunque fue más que un simple beso, no perdió su tan propia ternura en ningún momento. No podía negarme. Rodeé su cuello con mis brazos, y me pegué más a él, besándolo. Su mano acariciaba mi espalda. La mía se enredaba en su pelo. Nuestras lenguas se entrelazaban. Nos buscamos. Nos encontramos. ¿Qué estaba haciendo? Me separé de él, y escondí mi rostro en su hombro, aún abrazándolo.

 

-Audrey… yo podría hacerte feliz-

-Jhonny…-

-No te juzgaría jamás…- Pasando su mano por mi vientre.

 

  Me separé de él, y tomé sus manos. Tenía los ojos vidriosos. Su mirada buscaba mi respuesta.

 

-Yo… Te adoro Jhonny, muchísimo, sos el único amigo que tengo, que nunca me decepcionó… y sí, debo admitirlo: Estoy algo confundida… Pero lo amo, y lo amo con todo mi corazón;  y él es el padre de mi hijo, o hija. No puedo vivir sin él, ni sin vos… Pero, no puedo hacerle esto… Perdón…-

-Lo entiendo…-

-Enserio, no… no sé que hacer…-

-Audrey, siempre voy a estar para vos. Siempre-

 

  Me dio un beso en la mejilla, muy cerca de los labios. Y se alejó nuevamente. Mi cigarrillo estaba en el suelo, se había consumido.

Capítulo 6

  • Mar. 8th, 2008 at 7:44 PM
 

 

  Hacía ya unas cuantas semanas desde el incidente en casa de Mikey; las aguas ya no estaban tan turbias como en ese momento. Habíamos vuelto a hablar, salíamos de vez en cuando, pero habíamos hecho un mutuo y silencioso acuerdo de no ir a bares juntos. Aunque salíamos seguido, con quien más me encontraba era con Jhonny. No sé como explicarlo, pero después de esa noche, algo en mí me pidió a gritos entablar relación con él. Era lo que necesitaba, alguien que me escuchará despreocupadamente, que riera conmigo. Más ahora que estaba sola, sin Matt.

  No lo había vuelto a llamar, ni él tampoco a mí. Desde la última discusión, parecía que no nos hacíamos falta. Aunque era todo lo contrario. Cada día que pasaba, me acostaba con el celular al lado de mi almohada, esperando que me llamara. Que me llamara para disculparse, para admitir su error. Pero no. Ninguno iba ceder. Ambos teníamos demasiado orgullo para mantener. Faltaba menos de un mes para su vuelta, y contaba los días en un almanaque. Jhonny se reía de mí cada vez que me veía tachar un nuevo día.

 

-No te entiendo Audrey, no lo llamas, pero mirás ese almanaque con tanto anhelo…Porqué no se arreglan de una vez?-

-Porque no, porqué no puede llamarme él?-

-Porqué posiblemente esperé lo mismo que vos…-

-Jhonny, callate-

-Sabes que tengo razón, y que morís por hablar con él-

-Basta…-

 

Se acercó a mí y me abrazó por detrás, sonriéndose burlonamente.

 

-Y querés que te abrace…y te bese…y…-

-Baaasta, no sigas…hahaha, sos increíble-

-Lo sé-

 

  Lo alejé suavemente, tambaleándome,  me agarré de la mesa. Un pequeño mareo…más. Estábamos los dos en casa, solos, ya que Ville y Jonna se habían ido en una de las giras de su banda. Me sentía nauseabunda y apunto de explotar. Haciendo caso omiso a Jhonny y su preocupación, corrí al baño abriendo la puerta de un manotazo. Jhonny me agarró del brazo, acercándome a él.

 

-Ni lo pienses, no lo voy a permitir, menos si estás conmigo-

 

  Negué con la cabeza, tapándome la boca y me solté de él justo a tiempo a llegar al inodoro a unos pasos de mí. Por primera vez en mucho tiempo vomitaba sin provocarlo yo…Algo andaba mal. Pero la realidad es que no podía ni pensar, me sentía pesada. Estuve un largo rato allí, hasta que sentí que Jhonny me tomaba en sus brazos y me dejaba en la cama. Se sentó a mi lado, acariciando mi rostro algo transpirado.

 

-Ay Audrey… Das más problemas de los que daba mi hermana pequeña…-

-Yo…Perdón…No me siento nada bien…-

-Sh…Descansa…-

 

  Sentí un suave roce de sus labios sobre mis ojos, y poco después me quedé dormida. No recuerdo que fue lo que soñé, pero si que me desperté más alterada de lo que estaba antes. Jhonny se había acostado al lado mío, no lo había sentido… Estaba con la cabeza en mi dirección… me acurruqué cerca de él, llorando silenciosamente, puesto que no pretendía despertarlo. Yo sabía que era lo que me ocurría. Tenía un importante atraso, más largo que nunca (ya que no era regular). Y hacía poco más de un mes, los mareos eran intensos y permanentes. Tenía que vomitar, pero no adelgazaba. No tanto como quería. Algo me lo evitaba. Estaba segura, pero algo me decía que no… Las amargas lágrimas recorrieron mi rostro, empapando mis labios. Me levanté, procurando hacer el menor ruido posible. Respiraba entrecortadamente, pero me empezaba a tranquilizar porque sabía que faltaba poco para sentirme mucho mejor. Casi lo sentía…

  En el camino al baño, sobre la pieza de Ville hay un enorme espejo. Me detuve frente a él. Levanté mi remera y mire de ambos perfiles mi reflejo. Me bajé la remera lo más que pude y seguí al baño. Allí, escondida detrás de todas las cosas en el cajón, estaban mis  gillette. Nadie sabía que las escondía allí, y como era un lugar recurrido, a nadie se le hubiera ocurrido (o eso creía). Me encerré con llave y saqué el cajón. Empecé a revolver hasta encontrar la cajita completamente vacía. Tiré el cajón al suelo, provocando un gran estrépito.

 

-No voy a permitir que te sigas lastimando Audrey-

-No entendes…Así me lastimas más…dámelas…-

-No-

 

  Pasos que se alejaban. Estaba hiperventilando. ¿Por qué todos se metían? Yo sola sabía lo que era bueno o malo para mí. ¿Por qué insistían? No quería odiarlos, pero lo estaban logrando. Me arrodillé en el suelo y busqué debajo del mueble, de donde, victoriosa, saqué una gillette nueva. La había comprado hacía poco, filosa como un cuchillo o más. Tomé aire…Una vez, dos veces…

 

-Ah…-

 

  La sangre comenzaba a manchar el suelo, y mi vista se tornaba borrosa. Tenía una neblina en la cabeza. Tomé una toalla y sequé el piso. No vi que lo manchaba más, no veía nada. Me desmayé allí.

 

-AUDREY! AUDREY, ABRÍ POR FAVOR!-

  Me levanté del suelo, con el pelo pegado a la cara y me apuré a abrir la puerta.

 

-Ya, podrías dejar de gritar? Me duele la cabeza…no me siento bien…-

-Estaba muy preocupado Audrey…Estuviste como una hora allí adentro-

-Me debo haber dormido…-

-Nunca vas a cambiar?-

-No puedo…No entendes…-

-Ayudame a entenderte!-

-…-

 

  Sentía ganas de llorar otra vez, lo abracé con fuerza, no quería que me dejara. Hacía mucho que alguien no se preocupaba por mí.

 

-No puedo…Perdón… Pero no puedo… No con esto…-

-Audrey… No hay que ser un genio para saber que es lo que te pasa-

 

  Lo miré preocupada. ¿Tan obvio era…? Ville volvería en unos días… cómo lo ocultaría? No podía irme con Mikey…jamás lo aceptaría… y Matt estaba tan lejos… ¿Por qué todo era tan difícil?! Yo no había pedido esto! No lo quería. Me fui a sentar a la cama, con un almohadón sobre el vientre, golpeándolo, pero por alguna razón, no podía lastimarlo como antes lo había hecho.

 

-Qué se supone que haga Jhonny?-

-Primero que nada, decírselo a Matt, no creo que no lo acepte…-

-Jhonny…-

-O a Ville o Jonna…ellos sí sabrán que hacer…-

-Jhonny…-

-Porque no vas a poder contar con Mikey o con Alicia…-

-JHONNY!-

-Lo lamento…Qué pasa?-

-No estoy completamente segura…-

-…-

 

  Jhonny estaba ahora más nervioso que yo, caminaba alrededor de la cama, dándole vueltas a la pieza, una y otra vez. Negaba con la cabeza. Contaba con sus dedos. Me miraba a mí, miraba a mi vientre.

 

-Audrey…hay que ir a un médico…-

-No puedo…-

-¿Por qué no? No me vas a decir que nunca fuiste…-

-No es eso…-

-Entonces qué es? Esto es importante…-

-Tengo miedo…-

 

  El teléfono me interrumpió en el momento justo. Había solo un problema, ¿y si era Matt? Tarde, ya tenía el teléfono en la oreja. Mi voz sonaba más temblorosa de lo que pretendía que sonara.

 

-S..Sí?...-

-Querríamos comunicarnos con la señorita…Audrey Kitching, por favor-

-Habla ella…-

-Es un placer finalmente encontrarla…Somos de una compañía de modelos…Nuestro fotógrafos estuvieron con su división…-

-Sí…me habían dicho que me llamarían…-

-Queríamos ofrecerte que participes en una sesión de fotos que tenemos…-

-Ahm…-

-Sería mañana…A eso de las 14…, estás libre?-

-Claro…-

-Anota la dirección…-

 

   Me pasó una dirección que no era muy lejos de casa. Corté. Me habían comentado que era para una sesión de fotos de una banda, pero no me dijeron cuál. Aún estaba shockeada, pero nada tenía que ver con la propuesta, al contrario, eso casi me alegraba. Tenía una importante duda que podría decidir el destino de mi vida. Sentí el ruido de la puerta y pasos en la cocina. Algunos ruidos más y una sombra acercándose. Me puse en una esquina en las sombras, y esperé.

 

-Audrey? Estamos grandes para jugar a las escondidas…-

-Jhonny…Me asustaste! Dónde te habías metido?!-

-Fui hasta la farmacia…quería darte privacidad…Le dijiste?-

-No era él…Me ofrecieron un trabajo…como modelo-

-…-

-Qué?!-

-jajajajajajajajaja-

-Idiota…como todos los hombres!-

 

  Salí de mi escondite y le saqué la bolsa de la mano. Me encerré en el baño y le grité que no molestará, que me cocinara algo, aunque bien sabía que tenía el estómago vacío y que no eran horas para comer. Debían ser como las 2 de la madrugada y yo seguía despierta, como si fueran las 2 del mediodía. Seguí las instrucciones de la caja, y esperé pacientemente a que esa pequeña cosita me diera el resultado. Fueron los minutos más largos que tuve que soportar. Leí una vez más en la caja: ‘1 rayita, negativo; 2 rayitas, positivo’…seguía repitiendo en mi mente. Caminaba nerviosamente por el baño, dentro de poco iba a caminar por las paredes.

 

-Y…?-

-Aún…no me fije… tengo miedo Jhonny…-

 

  Abrió la puerta y me abrazó con ternura. Pasó su mano por mi espalda, haciéndome estremecer, pero escondí mi rostro en su pecho. Me separó, y ahora me miraba serio. Alternaba la mirada entre el lavatorio y mis ojos. Yo lo miraba a él, intentando ver que decían sus ojos. Pero si había algo en lo que esos ojos se diferenciaban de los de Matt, era que, cuando quisieran, podían ser fríos. En este momento, no expresaban absolutamente nada.

 

-Jhonny…?-

-Querés verlo vos…o que lo vea yo primero?-

-No seas estúpido, ya sé que lo viste, podes ahorrarme todo…esto?! Y decirme de una puta vez!-

-…-

 

  Estiró el brazo, empujándome sin darse cuenta. Me apoyé en el lavatorio, sosteniéndome con mis manos en la espalda. Su cara estaba a centímetros de la mía, pero no me incomodaba. Estaba demasiado nerviosa, sentía mis manos temblar en el mármol. Transpiraba frío, todo me daba vueltas. Veía nublado, la silueta de Jhonny ya no era un cuerpo, era una mancha. Lo último que vi fue una secuencia de imágenes que caía. No. No eran las manchas las que caían, era yo. Otra vez.

 

-Audrey…Por dios, que manera tan dramática de caer tenés…-

-Me volví a desmayar…no?-

-Sí…Pero esta vez me hiciste preocupar, te golpeaste fuerte, y no te despertabas…-

-El baño! El test…-

-…-

-Decime…Dónde lo dejaste? En el baño?-

 

  Amagué a levantar y me acostó nuevamente. Corrí su mano molesta, pero antes de que me pudiera siquiera acomodar, levantó su otra mano. Aún estaba algo mareada, tomé su mano hasta que mi vista se regularizó. No me acordaba bien que era lo que había leído en la caja. ¿1 o 2 eran positivo?...

 

-Jhonny…Cuántas eran…?-

-Es positivo Audrey…-

-…-

 

  Ahora era el momento en el que debía llorar, en el que me debía desmayar, y no volverme a despertar. Pero nada me salía. ¿Qué iba a hacer? No podía tener un hijo…apenas si cumpliría los 18 dentro de poco…

 

-Audrey…?-

 

  Recordé a mi madre, cuando me gritaba que yo era un error, que había arruinado su vida. Que si yo no hubiera nacido, ella habría tenido oportunidades… También había tenido un hijo a mi edad, me había tenido a mí. ¿Porqué seguía sus pasos?... ¿Es que acaso estaba destinada a una vida llena de miserias?... Negué violentamente con la cabeza. No iba a ser como ella. Pero que haría con esto…

 

-Audrey!-

-Lo…lamento, no estaba escuchándote…-

-Ya lo noté… Deberías descansar, estás pálida de nuevo…-

-Pero me siento…-

 

  No me sentía para nada bien. ¿A quién iba a engañar?. Jhonny me conocía más de lo que hubiera querido en ese momento. Estaba cansada. No quería pelear con él.

 

-Te podes quedar a dormir conmigo?-

-Uhm…No creo que sea una buena idea…-

-Por favor…-

 

  Me recosté e hice un lugar, lo llamé con las manos. No quería dormir sola. No quería estar sola. Matt no estaba, y extrañaba la sensación de tener un calor ajeno que se acurrucara a mi lado.

 

-Audrey…-

-Por favor… No quiero estar sola…-

 

  Negando con la cabeza, se dio por vencido antes mis súplicas y se acostó detrás de mí, abrazándome. Sentía su respiración agitada en mi oído. Me recordaba a Matt. Busqué su cuerpo, me pegué más a él, y tomando un almohadón, escondí mi rostro en él.

 

-Matt…-

 

Algunas lágrimas amargas se asomaron, víctimas de todas mis plegarias. Víctimas de lo que me estaba haciendo. Destruyéndome, sin siquiera lamentarlo.

{parte 2}

  • Dec. 1st, 2007 at 5:59 PM

 

  Mientras esperaba que todos se reunieran meditaba sobre lo recién ocurrido. ¿Yo modelo? Parecía algo tan remotamente improbable…Todos se juntaban y abrazaban, sonriéndole a las cámaras. Un flash, dos, tres, quién sabe cuantos. Alguien a quien le interesaba… ¿por mi belleza? Foto de todas las mujeres, foto de todos los hombres. Belleza… ¿era linda?¿Podía afirmarlo y creerlo? Se me acercó el chico de la casa de Al con una cámara en la mano, pidiéndome una foto con él. Nos sacamos unas cuantas y entramos  al lugar.

  Era bastante pequeño, pero podíamos estar todos cómodamente. Había muchos sillones y sillas alrededor de una mesa, y círculos así había varios. Las luces estaban apagadas, la iluminación era tenue. El chico de antes se me acercó rápidamente y se sentó a mi lado. Comenzaba a incomodarme que estuviera todo el tiempo cerca de mí, como si me acechara, me persiguiera. Me ofreció un trago y accedí, feliz de poder librarme de él, aunque fueran dos minutos. De todos modos, no podía decirle que no. No se había pasado, y era muy amable y cariñoso.

 

-Qué querés tomar?-

-Uhm…Me da igual…Lo mismo que tomes vos-

 

  Se alejó sonriente y al cabo de unos segundos, se perdió de vista entre la multitud que bailaba. En ese mismo momento Alicia y Mikey se sentaron a mi lado, mirándome con picardía.

-Qué…?!-

-Creo que le agradaste a Jhonny…-

-Oh por dios…Solo esta siendo amable conmigo…No molesten!-

-Uhm…Claro…Mira, te esta llamando desde la barra…-

 

  Me volteé hacia su dirección. Ciertamente, me llamaba con la mano, señalando dos tragos. Atravesé la multitud abarrotada y llegué a su lado, casi tirándome a la silla. Me senté a su lado y me dio mi vaso, rozando su mano con la mía. Me estremecí levemente, ‘Alicia idiota…Ahora no voy a estar tranquila…’ Tomó mi mano, acariciándola suavemente, y acercó su silla a la mía. Me alejé lentamente, algo incómoda. Sentí algo que se movía en la mesa, y me acerqué, agarrando mi cartera. Acercó su rostro al mío tan rápido que ni lo vi, y al alzar la mirada, quedamos a apenas unos centímetros de distancia. Corrí la cara y saqué el teléfono, volviéndome para el otro lado, completamente avergonzada. El retrocedió rápidamente, bajando la mirada avergonzada.

 

-Lo lamento! Yo…Solo me confundí…Lo lamento Audrey-

-No…No hay problema…Fue algo mutuo…Uhm, ahora vengo-

 

  Corrí al baño, y atendí el teléfono sin siquiera ver quien era. La voz de Matt sonaba bastante molesta, casi enojada. O quizás era dolida…Era rara, no era el mismo Matt.

 

-Uhm…Audrey, ya te llamé unas cuantas veces antes y no me contestaste…así que te dejo un mensaje, no sé, quizás te llame mañana de nuevo, no se. Es una noche muy fría, y no se como amanecerá mañana…te amo-

 

  Era voz de reproche, por no haberlo atendido. Pero…No, no iba a estar pendiente de él. De ningún modo iba a permitir que me arruinara la noche. Me iba a divertir, sin él. La música había dejado de sonar y alguien hablaba con un micrófono. Salí y vi que casi todos estaban en pareja ya. Jhonny corrió hacía mí y me tomó de las manos, llevándome al centro de la pista. ¿Es que acaso era idiota? Acababa de rechazarlo…Parecía ignorar lo anteriormente ocurrido Me sonreí con una perfecta sonrisa de niño.

 

-Sabes bailar?-

-No…A decir verdad, nunca lo he hecho-

-No te creo…-

-En serio…Bailo mal…-

-No podes bailar mucho peor que yo…-

-Ya veras…-

-Veremos, querrás decir-

 

  Bailamos todos y cada uno de los temas, toda la noche. A veces parábamos, pero solo era para tomar algo. Nos terminamos riendo hasta de nosotros mismos: nos pisábamos mutuamente, no coordinábamos, chocábamos a los demás. Pero no nos importaba nada, nos divertíamos como nunca. Estábamos muy mareados los dos, e ignore el malestar en mis estomago. Hacía mucho que no salía con amigos. El tiempo pasaba sin que me diera cuenta y llegó un punto en que ya no se veía a nadie bailando. Me había acostado en un par de sillas que encontré por ahí, con mi cabeza sobre las piernas de alguien. Estaba demasiado mareada para moverme. De hecho, todo a mi alrededor se movía. Sentí voces cerca de mí, pero no veía de donde venía. No veía caras, solo siluetas. Cerré los ojos, haciendo presión con ellos y volví a voltearme. No sé cuanto tiempo estuve así, no me sentía nada bien, me molestaba el estómago, me dolía la cabeza, y tenía una fuerte presión en el pecho. Sentí como si flotara, de un momento a otro. Ya no pesaba, no había nada abajo mío. No había nada a mis alrededor.

 

-Verdaderamente necesita comer algo…No pesa nada…Va a terminar desapareciendo-

-Tuvo muchos problemas últimamente…Fue un tiempo difícil para ella…-

-Uhm…Pobre, pero por qué no habla con alguien?! Le haría mejor…-

-Porque jamás creí que a nadie le importará lo que me pasa o deja de pasar-

 

  Había vuelto a abrir los ojos en lo que me resultó una eternidad, y me encontré en los brazos de Jhonny, que me miraba, entre serio y sonriendo.

 

-Miren quien se despertó! La bella durmiente…Buenos Días…o Noches, debería decir-

-Sh…Más bajo, mi cabeza me está matando-

-Audrey…cómo te sentís?-

-Algo mejor…Podes bajarme? Necesito aire…-

-Segura…?-

-Si! No me va a pasar nada…Ya estoy menos mareada-

 

  Nos frenamos los 3 y logré ver que quien nos acompañaba era Mikey, su cara quedo iluminada súbitamente. Se puso a mi lado, preparado por si acaso llegará a caerme. Me tambaleé levemente y me tomé de su brazo, intentando caminar en línea recta. Me detuve en una esquina, y me tiré al piso sobre mis rodillas, escondiendo mi cara con el pelo. Necesitaba que todo el alcohol y el malestar salieran de adentro, pero no parecían cooperar. Por más que esperará, nada pasaría. Deslicé un par de dedos por mi garganta, reteniendo las lágrimas, y sacándolos rápidamente. Una vez más, lo que me ayudaba, me destruía. Una vez más y otra y otra. Sentí la mano de Jhonny en mi cuello, y como mi pelo se corría. Saqué la mano rápidamente…pero no lo suficiente. Sí, sabía que me había visto. No sabía porqué, pero no quería que el se enterará de lo negro de mi vida. Me limpié las últimas lágrimas y la boca con la manga del abrigo que llevaba puesto y me volví a poner de pie con su ayuda, sin dirigirle la mirada. Aún me sentía algo inestable, pero ya no tenía tanto malestar, físico por lo menos. Me tomé de su brazo con firmeza, con la vista clavada en el piso. Tenía miedo de que me reprochara por lo de recién…

 

-Audrey, venís a dormir a mi casa-

-Pero no le dije nada a Ville…-

-Acabo de hablar con él, venís a mi casa, no podes llegar en ese estado, Ville te mataría…-

-Y…Pero…pero…-

-Pero nada! Venís y mañana te duchas y después volves…Te doy ropa de Al…-

-Uhm…Puedo ir yo también, Mikey?...Me siento algo responsable por ella…Me quedaría…más tranquilo-

-No tenes porqué sentirte así John, es su culpa…De todos modos, no hay drama, podes venir también-

-Gracias-

 

  Me apoyé en su hombro y cerré los ojos, me dejé guiar ciegamente por él. Algo esa noche había hecho que mi atención se desviara Jhonny, casi hasta el punto de no haber hablado con Matt… ¡Tenía que hablar con Matt!...Jhonny…era ciertamente lindo….aunque quizás un poco petiso para mí…Pero no, no tenía que ver con lo físico, era la conexión que habíamos desde el primer momento en el que hablamos. Su forma de escucharme, entenderme…de querer ayudarme…

 

-Ya llegamos Audrey…Hey! Despertate!-

-Uhm…? Estoy despierta…como…ustedes…- Sin poder reprimir un largo bostezo.

 

  Mikey negó con la cabeza y me ayudó a subir los 3 escalones de la entrada, que para mí, fueron todo un desafío esta noche. Jhonny estaba detrás de mí, por si me tambaleaba nuevamente. Abrió la puerta de la casa, haciendo un ademán para que nos calláramos. La mano de Jhonny cubrió mi boca, y me hizo otro gesto para que me callara. Entré rápidamente, cubriendo mi boca. Mikey ya había entrado, y estaba buscando la luz. Me volteé a ver a Jhonny y al seguir caminando, tropecé con una silla que cayó sobre mí, haciendo un gran estrépito. Me mordí la mano, conteniendo un grito. Apenas se me escaparon unos leves gemidos.

 

-Ah…Auu…Duele…-

-Audrey! Estás bien?!-

-No…Tengo una silla encima!-

-A ver, espera que te la saco-

 

  Unos momentos después, ya no tenía el peso de la silla, y la luz se prendía. Vi a Jhonny parado frente a mí, tendiéndome la mano. Me levanté con su ayuda, y me tomó en sus brazos de nuevo. Mikey nos chistó para que nos calláramos, de modo que no pude quejarme, ni tampoco bajarme. Me tenía agarrada con fuerza. Contuve mi rabia hasta llegar a la pieza. Me arrojó sobre la cama, y cerró la puerta. Abrí la boca para hablar pero las palabras parecían no salir. Estaba demasiado cansada como para pelear o cualquier otra cosa. Mikey entró con otro colchón y lo arrojó al lado de la cama. Me deslicé por esta hasta caer en él, y sin siquiera sacarme la campera, cerré los ojos con la cabeza sobre la almohada. Y no supe nada más.

  A la mañana cuando me levanté, no podía abrir los ojos. La cabeza estaba matándome, y la luz se filtraba por mis ojos. Me volteé y sentí algo a mi lado. Lenta y dolorosamente abrí los ojos y vi a Jhonny al lado mío. Me miré; estaba completamente vestida, y Jhonny miraba exactamente hacia el otro lado, pero no podía recordar nada de la noche anterior. Me reincorporé y me encontré en el suelo. Miré extrañada, algo me resultaba conocido. Y sin embargo aún no sabía donde estaba. La puerta se abrió y Mikey entró con ropa en la mano. Me la arrojó en la cara y volvió a salir.

 

-Idiota…-

 

  Jhonny seguía durmiendo, de modo que me cambié delante de él sin problemas. La ropa de Al me quedaba algo grande, no me gustaba. ‘Pero tengo que actuar delante de Ville’, de modo que me la puse sin chistar. Volvió a entrar Mikey con una bandeja y tres tazas en ella. Me dio una, y con la otra mano puso una enfrente de Jhonny. Con ojos desorbitados vi que levantaba su mano y la tomaba, reincorporándose a mi lado.

 

-Estabas despierto?-

-No me vas a decir que no te diste cuenta…-

-Si lo hubiese sabido no me hubiese cambiado…Sos un idiotaaa!-

-Pero si no miré ni siquiera! Estuve con los ojos cerrados!-

-No me importa…Tsk…Te odio, IDIOTA!-

 

  Tomé mi taza y pasando por encima de ambos, salí de la pieza dando un portazo. Fui hasta el baño y me encerré ahí. Sentí que la puerta contigua se abría, de modo que cerré con llave y encendí la ducha.

 

-Audrey, ya se que no estás duchándote, y la llave del baño no funciona, de modo que puedo pasar igual-

-...Andate-

-No es mi culpa que tomes demasiado, no me trates mal a mí-

-…Que te vayas! Quiero estar sola!-

-Pero es mi casa-

-ENTONCES ME VOY YO!-

 

  Abrí la puerta de un golpe y sentí que chocaba con algo, de modo que la empuje con más fuerza. Pasé fugazmente por la pieza, tomé mi mochila, metí las cosas y salí sin escuchar los gritos que me reclamaban. Corrí furiosa unas cuantas cuadras, hasta que ya no podía más. Mis piernas no soportaban más mi peso, ni mis ojos las lágrimas. Tuve que dejarme caer una vez, caer sobre mis rodillas, haciéndome daño, y llorar. Sentí algo sonar dentro de mi mochila, y saqué rápidamente el celular. ‘Mikey’s Home’. Me sentía lo suficientemente mal como para que el me hiciera sentir peor aún. Contra mi voluntad, atendí.

 

-…-

-Audrey? Dónde estás?-

-Johnny…?-

-Dónde estás?-

-No sé…sólo…comencé a correr…es que…no me entiende…no me quiere escuchar, no me entiende!-

-Audrey…cálmate…Volve, Mikey está golpeado, y vos no sonás nada bien, volve-

-No, me vuelvo a mi casa-

-Pero…-

 

  Corté. Me limpié la cara con las manos, intentando aparentar que estaba bien. Me levanté nuevamente, y vi que una de las rodillas del jean estaba agujereada. Me colgué la mochila al hombro y comencé a caminar sin dirección alguna. De nuevo el celular comenzaba a sonar. Lo saqué. ‘Qué querés ahora…?!’, pensando que sería nuevamente Jhonny, o en su defecto, Mikey, reprochándome por haberlo lastimado. No. Eran llamadas perdidas. Todas y cada una de ellas de Matt.

 

-Apenas hace un día que te fuiste…-

 

  Tenía varios mensajes también, todos de esa noche. ¿Cómo haría para poder pasar esos dos meses sin él, si me llamaba todos los días, recordándome su ausencia?. Me armé de valor, y lo llamé yo.

 

-Hola?-

-Matt…-

-Ah…Audrey, te llamé anoche, pero no me contestabas-

-No…habíamos salido, y no escuchaba el celular-

-Con quién?-

-Con los chicos del curso, ya te lo había dicho…-

-Tomaste, verdad? Es por eso que no me podías contestar…No soy estúpido, no nací ayer-

-Sí, tomé…Pero, no, no es por eso! Te digo que no escuché el teléfono!-

-O no lo quisiste escuchar?!-

-Qué me querés decir?!-

-Que de todas las veces que te llame, solo una me atendiste y me cortaste…-

-Me estaba yendo!-

-Y después decís que me extrañas?!-

-Me estás diciendo que por no haberte escuchado no te extraño?! Qué estoy haciendo ahora?!-

-Ahora…para remediar lo que seguro volviste a hacer!-

-No entiendo…No te entiendo Matt…-

-Con cuántos Audrey?! Con Sonny no te alcanzó, verdad? Aprovechaste que me fui?-

-En serio pensas que te engañé?-

-Me culparías si lo hiciera?-

-Sos un imbécil Matt…-

-Puede que lo sea-

 

  Me cortó, dejándome con una compresión en el pecho que apenas me dejaba respirar. Quise llorar, pero las lágrimas no me salían. Quería gritar, pero la voz tampoco me salía. Lo odiaba, lo odiaba profundamente. Por desconfiar de mí, por sus malos tratos. No podía tolerarlo. Ni tampoco pretendía hacerlo. No lo volvería a llamar.

Capítulo 5 {parte 1}

  • Dec. 1st, 2007 at 5:55 PM
 

  A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano. O quizás nos habíamos acostado muy tarde y tomado mucho, por eso estábamos así de cansados. Toda la banda estaba haciendo fila delante de la puerta del baño, gritándonos para que nos apuremos y pudieran bañarse. Con Matt nos habíamos levantado un rato antes que los demás para poder ocupar la ducha. Cuando salimos escuchamos algunos gritos enojados, abucheándonos.

  Ville había estado como loco, recolectando los bolsos de los chicos que los habían olvidado la noche anterior, mientras tanto todos terminábamos de prepararnos: no habíamos pensado en ropa para cambiarnos, de modo que teníamos lo del día anterior.

  Nos dividimos, algunos fuimos en el auto de Ville y otros con un compañero de banda que creo se llamaba Travis. Era un largo viaje hasta la terminal, así que varios aprovecharon para dormitar un rato más. Estuve todo el tiempo sentada sobre él, abrazándolo con fuerza, pero sin mirarlo. Luchaba contra mis demonios interiores para no demostrar mi creciente desesperación. No quería que el lo supiera, no quería hacerlo sentirse mal. Ville puso el primer demo de la banda, y todos cantaban con alegría, gritándoles a los autos que pasaban a nuestro lado. Ni Matt ni yo cantábamos. Era una de las canciones viejas, donde aún estaba Sonny cantando.

 

-La próxima vez que escuchemos esta canción será en la TV o en la radio!-

 

  Estaba feliz por él, por su oportunidad de poder hacerse conocido. De poder triunfar con su pasión y su vida…Pero no podía evitar desconfiar. No de él, confiaba ciegamente en él. Pero no confiaba en nadie más, menos sabiendo cuantas chiquitas irían los recitales…Tantas que intentarían hacer lo que yo logre con él. Era sabido que la banda que salía ganadora de ese concurso siempre se hacía famosa muy rápidamente. Que más daba…Solo unos meses, y lo tendría de nuevo para mí…solo para mí. Si el me había elegido, por algo debía ser.

 

-Señoras y señores…hemos llegado-

 

  Todos salimos impulsados de adentro, parte porque no entrábamos (éramos alrededor de 7 en el auto) y parte por la ansiedad que todos teníamos. Cada uno tomó sus valijas, y se las dio al chofer del micro. Ya desde el comienzo el enano ese no me agradó. Me miró con una rara expresión.

 

-En media hora salimos-

-Genial…-

 

  Di un vistazo panorámico a la estación. Mirara donde mirara había un grupo de personas que miraba a todos los demás con desconfianza y recelo. Todos cuchicheaban entre sí. ‘Que actitud tan infantil…’ pensé para mí misma. ‘El único problema es que vos también los estas haciendo Audrey…’. Todos parecían iguales: completamente vestidos de negro (unos pocos se arriesgaban a algo de rojo o blanco), con brazos y cuellos y piernas tatuados, inclusive algunos con sus manos tatuadas. Pelo entre corto y largo, a ninguno se le veía la cara, de distintos colores. Sentí que Matt me aferraba a él, y me escondió debajo de su campera. No había ninguno que no fuera lindo.

 

-Matt?! Que se supone que haces?!-

-No quiero que nadie mire a mi chica…-

-Oh por dios Matt…Dejame salir…-

 

  Me separé un poco y salí de debajo de la campera. Volvió a abrazarme, con ambos brazos en mi cintura. Lo abracé con tristeza. Solo unos minutos…minutos… Ville vino sonriente con la cámara y le pidió a uno de los chicos más cercanos que nos tomara una foto. Supongo que salimos abrazados, mirándonos, en un beso. Nada me extrañaría. Tampoco me molestaba.

 

-Por favor, vamos subiendo al micro ahora-

 

   Me volteé hecha una furia, queriendo ahorcar al estúpido chofer. ‘Pedazo de idiota!’. Caminamos hacia la puerta del micro, y dejó pasar algunas personas. Se volteó y tomó mi rostro entre sus manos. Sentí que mis ojos comenzaban a arder, pero no. No iba a llorar frente a él.

 

-Te amo mi amor…Te amo…Voy a extrañarte muchísimo…-

-Solo son unas semanas…Podré sobrevivir sin vos…-

-Así lo ves?!-

-Por supuesto que no, tonto…Voy a extrañarte un horror…Te amo-

 

  Posó sus labios sobre los míos suavemente, con ternura. Se alejó y fue soltando mi mano. Se volteó y subió al micro, al mismo tiempo que la puerta se cerraba. Último beso en meses, última mirada a ese hipnotizante celeste, última caricia…Tampoco era el fin del mundo. Volví con Ville, pasó su mano por mi hombro. El micro comenzaba a alejarse, pero por las ventanas no se veía nada. Se alejaba…se alejaba…Se perdió de vista. Ahí iba mi Matt. No debía ponerme mal, ni tampoco llorar. Iba a volver…y yo iba a estar ahí para recibirlo, con los brazos abiertos.

  Ahora que ya se había ido, solo quería ir a casa, y no salir de allí. Aunque…si lo pensaba bien, era lo último que quería hacer: quería salir con mis amigos y pasarla bien, olvidarme por hoy que Matt se había ido, ya tendría suficientes noches como para recordarlo. Así se me pasarían más rápido los eternos 2 meses.

  Ni bien llegamos a casa, corrí al teléfono y llamé a Alicia. Por su voz, aún parecía algo resentida.

 

-Uhm…Esta noche…-

-Vamos vamos vamos…no me digas que no…No quiero quedarme sola!-

-Claro…ayer no te importo dejarme sola a mi verdad?-

-Al…no estabas sola, estaba con Mikey…Entendeme…Se iba, era la última noche…-

-Esta bien…Hoy a la noche arreglamos con todos los del curso para salir a tomar algo…-

-Todos?!-

-Sí…Todos, o la gran mayoría…-

-Uhm…-

-A eso de las once en casa…, de ahí salimos-

-Uhm…Once…-

-Te espero, nos vemos a la noche-

 

  Colgó, dejándome con las palabras en la boca. Verdaderamente no tenía demasiadas ganas de ir, pero mis ganas de no estar sola me convencieron. Fui hasta lo de Ville a bañarme y cambiarme. Después de todo, hacía dos días que estaba con lo mismo. Me puso unos jeans y la primera remera que encontré. Salí temprano para la casa de Alicia, y como tenía bastante tiempo aún, fui caminando. Me conecté con mi música, e iba viendo a la gente, sin mirarla. Inconscientemente, llevaba la mano en el bolsillo constantemente. Tocaba el celular, esperando que sonara, que vibrara, avisándome que el me buscaba. Pero no sonó. Después de todo, ellos debían estar durmiendo, tras un agotador día…Tanta espera…

 

-A quién trato de convencer?-

 

  Era bastante temprano cuando llegué, solo estaban Alicia y su hermana menor, que era apenas unos años más chica que nosotras. Fue ella quién me abrió, ya que Alicia estaba en plena ducha. Laura me invitó a pasar con ella a su pieza, y como no tenía otra cosa mejor que se me ocurriera para hacer, accedí sonriente. Apenas la conocía de haberla visto unas pocas veces en el colegio, pero hablábamos como si nos conociéramos de siempre. Y si, después de haber vivido en su casa unos meses nos habíamos aprendido a conocer lo mínimo indispensable. Nos quedamos hablando un largo rato. De hecho, solo ella hablaba, la escuchaba paciente, sin acotar, a veces solo asentía. Ella me contaba de sus amigas, sus amigos y sus celos. También de sus novios. Solo un nombre logró captar por completo mi atención.

 

-Y…el último fue este año…sí,  o el año pasado…No lo recuerdo, pero tampoco tiene demasiada importancia, el muy estúpido de Matthew me dejó por otra…Ni que pudiera llegarme a los talones…!-

 

  El poco color que tenía en la cara se había esfumado. ¿Podía ser que ella fuera la ex de mi Matt? ¿Aquella chica que Matt había dejado cuando me conoció?

 

-Nunca pude mostrarlo acá en casa de todos modos…Mis padres me matarían! Era algo más grande que yo, y estaba tatuado…con varios aros…ah, y su pelo era casi completamente rubio…- Se sonreía.

-Jaja…me imagino…-

-Aunque la última vez que lo vi, caminando por la calle, estaba morocho nuevamente...y tenía algunas partes rojas…- Se sonreía nuevamente, sonrojándose levemente.

-Uhm…Laura…Donde hay un baño que pueda usar?-

 

  Me señaló una puerta y salí rápidamente. Casi corrí para llegar al baño, y cuando entré, me encerré allí. Me lavé la cara con mucha agua, y me senté en el suelo, delante de la puerta; sujetándome la cabeza con ambas manos. Yo era la otra. Ahora que finalmente sentía como era estar en el otro lado, no me sentía para nada bien. ¿Por qué Alicia no me había dicho cuando vio a Matt que lo conocía? ¿Qué había sido novio de su hermana? Tal vez no lo hubiese conocido…pero no, no cabía duda. Eran verdaderamente unidas, y Laura no sería capaz de ocultarle nada a Alicia. Estaba consternada. ¿Porqué nadie me había dicho nada? Volví a verme en el espejo, y una vaga sonrisa se esbozó por en mis labios. Yo era, ciertamente, más bonita que ella. Laura solo era…una nena. Pero…Pero ella también era bonita…’Si, pero pequeña…’.

 

-Pero ahora es mío, y de nadie más-

 

  Salí del baño más tranquila, y sonriendo vagamente para mis interiores. Alicia me esperaba en su puerta con un peinado improvisado bastante raro en su cabeza. Procurando no reír, me acerqué lentamente.

 

-Podrías ir a abrir la puerta? Me parece que la gente ya comenzó a llegar-

-Uhm, si…Pero después tengo que hablar con vos-

-Después sí? Ahora no hay mucho tiempo…-

-Si…Claro…-

 

  Me vi forzada a una sonrisa casi constante. A tener buenos modos y a no arruinarle la noche a los compañeros de curso; pero pasadas ya algunas horas me di cuenta que no tenia que forzar la sonrisa. Sino que, de hecho, la estaba pasando bien. Y estaba sin Matt. Estaba libre. Estaba…sola. Las horas se me estaban pasando muy rápido, hablando con gente que ni sabía que había compartido años conmigo. Recordando anécdotas, anotando mails, pasándonos teléfonos, riéndonos de la vida.

 

-Aún recuerdo cuando eras…normal…Jeje…Como cambia la gente! Verte con pelos coloridos…Aros…Mucho negro!-

-Yo sigo siendo normal! Soy…yo-

-De todos modos…Tengo que admitirlo Audrey, estás mucho más bonita ahora-

 

  Sentí algo que se movía dentro de mi cartera. Aún no estaba familiarizada con el celular, de modo que tarde un largo tiempo en encontrarlo. Lo saqué apurada, y excusándome salí al patio corriendo. ‘Matt’. El chico con quien estaba hablando me miraba sonriendo. Atendí riendo.

 

-Hola amor! Donde estás? Se escucha mucho ruido atrás…-

-Es que estoy en casa de Alicia…Estábamos a punto de salir-

 

  La gente comenzaba a buscar sus abrigos entre todo el escándalo que había en el piso.

 

-Uhm…Matt…Debo irme…Ya están saliendo todos…-

-Pero…Audrey…-

-Mañana hablamos mejor, sí? Casi no te escucho-

-Si…-

 

  Colgué y corrí adentro a buscar mi campera. La tenía el chico con el que antes había estado hablando que me esperaba en la puerta, mirando hacia la calle y a mí alternadamente. Me lo dio con una gran sonrisa, y salimos todos juntos. Como éramos demasiado, fuimos caminando; así tendríamos mas tiempo para seguir dialogando. Alicia vino por detrás de mí y me tomó del brazo, separándome del grupo.

 

-Vos querías hablar conmigo, no?-

-Sí…-

-Bueno…Luego, porque ahora quiero presentarte a alguien…-

 

  Me llevó corriendo hacia delante de todas las personas del grupo, que nos miraban extrañados. Se paró frente mío y me miró de arriba abajo unas cuantas veces. Desconcertada, abrí la boca para quejarme, pero me cayó con un gesto de la mano. Me desabrochó la campera, y me despeinó el pelo.

 

-Alicia! Sabes lo que me costo…-

-Shhh..!-

-Pero qué?!-

-SH!-

 

  Me tomó nuevamente del brazo y en la puerta del lugar (debimos haber corrido alrededor de 2 o 3 cuadras que casi no se notaron) estaban dos hombres, saludando eufóricamente a Alicia. Tenían algo colgado del cuello que sostenían en la mano, pero no lograba distinguir qué era. Al se paró frente a mí, y sonrió culposa.

 

-Qué hiciste Alicia?-

-Es una oportunidad única…Si conmigo lo haces, con ellos también…Sos hermosa y no lo aprovechas…Por eso, te presento a mis amigos…-

-Qué?! Quiénes son?! Al…-

 

  Se habían acercado a nosotras sonriendo, saludando con las manos. Se presentaron, pero no logré retener sus nombres. Finalmente vi que lo tenían en sus manos eran importantes cámaras fotográficas. Nos contaron mucho de sus trabajos, de su forma de trabajar más que nada, y de los muchos artistas que habían logrado fotografiar. Aún no terminaba de entender porqué yo estaba allí, parada hablando con ellos. La idea fugaz de que quisieran fotografiarme a mí se cruzo por mí cabeza. ‘Modelaje…Nunca me gustaron mucho las modelos…, pero no puede ser tan malo. Podía ser divertido!’. Me pidieron mi teléfono, y me preguntaron si me gustaría trabajar con ellos. No sabía que decir, estaba abrumada, era una oportunidad única, que realmente me entusiasmaba.

 

-Uhm…Claro…- respondí sonriente.

-Genial! Uhm…Audrey verdad? En unos días te vamos a llamar, tenemos un proyecto interesante que podría llegar a interesarte…-

-Ok…-

-Bueno, Ahora Alicia tenemos que pedirte que reúnas al grupo así sacamos algunas fotos de todos-

-Claro!-

{parte 2}

  • Oct. 12th, 2007 at 10:59 PM

  Rodeó mi cuello con sus brazos y silenciosamente, desahogo esas penas que lo tenían angustiado. Era horrible verlo así y no poder hacer nada al respecto, no saber qué decirle, pero en el medio del silencio, su tímida risa me alejó de mis pensamientos. Nos separamos y continuó riendo.

 

-Qué…?-

-No puedo creer…que me haya dejado llevar de este modo…Por esta estupidez…-

 

  Lo miré confundida; no entendía. No lo entendía, ni a él ni a su reacción. Pasó de la tragedia a la comedia en segundos. Me desconcertaba, no sabía si lo hacía para no preocuparme o en realidad era así como se sentía. En su mirada, había algo que no me convencía de su risa.

 

-Vamos…volvamos a mi casa…-

-Uhm…-

-Tenes que volver a lo de Ville?-

-No avise que me iba…pero no habrá problema, vamos-

 

  No habíamos llegado muy lejos, de modo que volvimos rápido (o por lo menos eso pareció, Matt caminaba con paso muy apresurado). Ya no había rastro de su hermana, y sin embargo, miraba hacia todos lados con nerviosismo. No podía dejar de sentir que me correspondía estar con él… Después de todo, en unos días se iba. En otro momento lo arreglaría con Ville.

  Entramos y nos quedamos viendo la TV un largo rato. De hecho, mirando la nada. Había un silencio bastante incómodo. Su mirada estaba perdida en la ventana. Me recosté sobre él, quería sentir su respiración próxima a la mía. Sentir su calor. Ahora que sabía que no lo iba a tener, me daba cuenta cuanta falta me hacía. Verdaderamente lo necesitaba para todo, necesitaba saber que estaba…

 

-Me vas a extrañar cuando me vaya?-

-En lo absoluto-

-Porque yo no se que voy a hacer…Voy a extrañarte demasiado amor…-

 

  No sabía que decir. Lo abracé con fuerza. Nos recostamos en la cama, y nos quedamos enfrentados, sin desviar la mirada de los ojos del otro. Desde el primer momento en que lo vi, sus ojos me habían obsesionado, me habían enamorado.

 

-Matt…sabes que te voy a extrañar…Odio que tengas que tengas que ir…-

-Si me lo pidieras, me quedaría-

 

  Nueva lucha interna: Era todo lo que necesitaba y quería escuchar, que se quedaría conmigo, y nunca nos separaríamos…Pero era la oportunidad que el necesitaba, con su pasión. No podía dejarme vencer por mi egoísmo.

 

-Supongo que no me queda otra opción que esperar con ansías el día que vuelvas-

-Ah…Gracias!...Sabía que me entenderías-

 

  Acariciando mi rostro, se puso sobre mí. Desabroché su camisa lentamente, acariciando su pecho. En un suave movimiento ya me había sacado la remera, dejándola a un lado. Acariciaba mis brazos y mis manos. Pasaba sus dedos por mis palmas, una y otra vez, haciéndome cosquillas. Besaba mi vientre. Sus besos eran mucho más tiernos que en otros momentos. Me sentía feliz…

 

-Si supieras cuánto te amo Audrey…Este viaje será eterno…-

 

  Ahora me miraba serio, con algo de pena, pero de tanto en tanto me dedicaba una tierna sonrisa. Bajó mi pantalón suavemente, besando mis piernas. Me hacía estremecer. Sonreí avergonzada, y lo giré en la cama, poniéndome sobre él.

 

-Sos tan hermoso Matthew Good…y te amo…te amo tanto…que ahora te lo demostraré-

 

  Tironeando logré sacarle el pantalón. Cuando lo arrojé al suelo me empujó contra la cama y se puso sobre mí de nuevo. Me besó profundamente. Sentí su mano en mi entrepierna, y pasé la mía por su espalda, acariciándole con las uñas. Sentí como se estremecía levemente. De un momento a otro, sentí su respiración entrecortada en mi oído. No recuerdo cuando ni como nos termino de desvestir, pero antes que dijera o hiciera cualquier cosa, sentí a Matt dentro de mí. Una y otra y otra vez. Arañe su espalda, y el aumento la intensidad, haciéndolo cada vez más fuerte. Besaba mi cuello, mordiéndolo suavemente. Lo imité, y sentí como dejaba salir algunos gemidos.

 

-Ah…te amo…te amo…-

-Yo…tambien…te…amo…-

 

   Ninguno de los dos podía hablar con claridad. Nuestra respiración estaba demasiado agitada…Seguía, una y otra vez. Cada vez más intenso, pero no dejaba de ser tierno. Con él me sentía segura…cuidada. Sabía que sería incapaz de lastimarme. Se oía un leve rechinar de la cama y unos minutos después, Matt se desplomó a mi lado. Tenía los ojos cerrados, y respiraba muy seguido, tratando de recuperar el aliento. Sonriendo para mí misma, miré la hora. ‘Oh…pasaron 2 horas desde que llegamos…’. Ya era tarde, y mañana tenía que levantarme temprano. A la mañana tenía la entrega de diplomas, y por la noche, el maldito baile de graduación. Tomé el reloj y puse la alarma a las 8. Así podríamos estar un rato mas acostados, juntos, sin nadie más. Le había dejado una nota a Ville avisándole el lugar y la hora de ambos eventos por si acaso se le ocurría ir. Y…ya no me quedaba nadie a quien avisarle…

-Matt…?-

-Uhm…?-

-Me…Me acompañaría a la graduación mañana?-

-Uhm…En serio, es muy necesario…?-

-No…pero sería importante…para mí-

-Uhm…-

-No tenes que ir si no tenes ganas…-

 

  Me reincorporé y desvié la mirada. Suspiré con pesadez. Lo miré de reojo y vi que me miraba con una sonrisa radiante en su rostro. Me tomó de la cintura y me sentó sobre él.

 

-Por supuesto que voy a ir tonta…-

-Sos un idiota Matt…-

 

  Me acosté a su lado y pasó su mano por mi cintura, pegándome a él, abrazándome. Aún estaba algo ofendida, por un momento pensé que hablaba en serio. Sin darme cuenta, casi instantáneamente, nos dormimos abrazados.

  A la mañana siguiente, nos despertamos más temprano de lo previsto, de modo que nos fuimos a dar una ducha juntos. La pasada noche había quedado en el olvido. No podía expresar lo feliz que estaba, viviendo (aunque solo fuera por un día) con el amor de mi vida. Nos vestimos rápidamente (intenté que usará un traje…ya que la mayoría lo llevaría…de todos modos, eran padres; pero no logre convencerlo) y salimos casi corriendo hacia mi escuela. En la puerta nos encontramos con Alicia y Mikey.

  Eran casi las 9 y recién a la puerta, tras haber hecho muchas cuadras en pocos minutos. Alicia, vestida con un vestido azul que le llegaba a las rodillas algo arrugado, me apuraba con gestos de la mano. Mikey miraba la hora y a nosotros, alternando la mirada. El, por su parte, estaba con unos jeans negros y una simple camisa blanca. Cuando llegamos, miró de abajo hacia arriba a Matt, con algo de desconfianza.

 

-Audrey voy a matarte!! Es la última vez que te espero!! Vamos a llegar taaarde!!-

-Lo lamento…Es que…nos demoramos…-

-Él también viene?-

-Si…Por cierto, Mikey, Alicia, él es Matt…-

 

   No pude determinar porque había tanta sorpresa en sus ojos. Lo miré de reojo, y me reí por lo bajo. Yo debía de verme igual. Ambos estábamos más dormidos que despiertos, con grandes ojeras y maquillaje que las empeoraba. Su pelo estaba todo batido. Parecíamos recién salidos de la guerra: nuestros pantalones tenían varios agujeros, pero conservaban el negro inmaculado. Tomé su mano y tiré de él.

 

-Bueno…ya, vamos?-

 

  Estábamos a unas pocas cuadras del salón, que parecían ser menos aún porque Alicia nos llevaba trotando. No quería entrar, y menos aún con Matt. A mí me encantaba como lucíamos, pero sabía que no iba a sentirse cómodo. Menos entrando conmigo. Me miraban raro desde que había entrado al colegio…pero yo lo había buscado así, no me agradaban mis compañeros. Tomé aire, y agarré su mano más fuerte.

  Entramos y un bullicio insoportable llenó nuestros oídos. Ya estaba todo el colegio, todos sentados mirando al escenario con ansías. Cuchicheaban con el de al lado o de adelante. Un par de caras curiosas se voltearon al ver los brazos descubiertos de Matt: no había un solo lugar donde no estuviera tatuado. Negué con la cabeza, mirándoles con reproche, y me pegué a su brazo.

 

-…? Qué pasa?-

-Nada…Solo…quiero abrazarte…-

-No será por esas chiquitas, verdad?-

 

  Tomó mi rostro, y pasó su lengua por mis labios, mordiendo suavemente el inferior. Volteó hacia ellas y les guiñó el ojo. Una de ellas tomó cierto color en las mejillas. Ya estaban cuchicheando nuevamente, viéndonos. Casi analizándonos. Ahora sonreí. Me gustaba que lo miren, después de todo…era mío.

  Pasamos delante de todo, donde aún había algunos asientos vacíos. Nos sacamos muchas fotos. Los 4, en parejas, y me saqué varias con Alicia. Todo el lugar quedó en pleno silencio. El director se paró de su silla con majestuosa lentitud, y comenzó a dar su discurso. Nos sermoneaba, y a la vez nos alababa. Discursos sobre los profesores… ¡Cuánto había esperado este día! Un papel que finalmente dijera que era libre (había logrado salvar mis materias), que podía hacer lo que quisiera de mi vida. Unos meses de vacaciones y luego… ¿Luego qué?

  Con una molesta ceremonia, nos dieron los diplomas, saludamos a los profesores que nos había jodido la vida durante 5 largos años, y nos llamaron para una foto grupal. Todos nos veíamos sin poder creerlo. Todos con los diplomas en mano, mostrándolos con orgullo. Todos con una sonrisa de lado a lado. Después de algunas fotos más, cada uno siguió por su lado…De todos modos, volveríamos a vernos a la noche. Nos juntamos con Al y Mik y emprendimos camino para ir a la casa de éste.

 

-Audrey…todavía no tenes idea de que seguir?-

-Uhm…No, de hecho, había decidido tomarme un tiempo libre…así lo puedo pensar, ustedes de seguro lo tienen resuelto, verdad?-

-Pues…Mikey va a seguir con su banda…y yo voy a seguir fotografía…-

-Genial…-

-Y Matt? Vos que vas a seguir después de graduarte?-

-Yo…ya me gradué. Hace 2 años…Me dedico a mi banda…-

-Oh…Que…bueno…-

 

  Un silencio bastante incómodo reinó nuevamente. Al parecía un tomate de lo roja que se había puesto, y Matt parecía algo perdido, con la mirada puesta en ningún lado. Al se adelantó y tomó mi brazo, arrastrándome con ella. Pronto dejamos a los chicos atrás, que nos miraban sorprendidos.

 

-Sos increíble Audrey…Podrías haberme evitado ese papelón…-

-Pero…ya te lo había dicho antes…-

-Puede que se me haya pasado…con esa carita…-

-Hey!!-

-Jajajaj…Estoy bromeando tonta…-

 

.

 

-Vos…Matt…-

-Sí…?-

-Soy amigo de Audrey desde antes que la conocieras siquiera…Pero parece que confía en vos…Ella no está bien, necesita ayuda…Necesita que la escuchen, que la quieran…-

-Creo conocerla, muchas gracias-

 

  Mikey se volteó furioso, y lo tomó por el cuello de la camisa, empujándolo contra una pared. Matt tomaba sus brazos en sus manos, intentando apartarlo.

 

-No entiendo porqué confía en vos! Si te importara, harías algo por ella! Algo para que deje de lastimarse-

-Soltame!-

-Hey…! Mikey…Matt…Que hacen?!-

 

  Mikey lo soltó, sonriendo. Se acercó a Alicia, aún sonriendo en dirección a Matt, quien estaba más serio de lo que lo había visto en todo el día. Miraba a Mikey con recelo.

 

-Solo estábamos conociéndonos…-

 

  Nos habíamos alejado de casa, pero el ambiente no aguantaba más. Ninguno se miraba, ninguno se hablaba. De vez en cuando las miradas de Mik y Matt se cruzaban con rencor. Ya no sabía que hacer.

 

-Uhm…Alicia…nosotros nos vamos a casa…olvidé que Ville nos esperaba…-

-Pero…-

-…-

-Bueno, nos veremos a la noche entonces…-

-No sé si voy a ir aún, no estamos seguros…Él sale mañana por la mañana…y quiero estar con él-

-…Después hablamos-

 

  Los saludé a ambos con la mano desde lejos, y seguimos caminando en dirección contraria con Matt. No hablábamos, sólo caminábamos por allí. Si nos veían de afuera, podríamos haber sido un matrimonio de millones de años, y ya no tenía una conversación nueva. Después de un rato que pareció eterno, y su acompañante silencio, llegamos a la emblemática plaza donde iba siempre que necesitaba salir del mundo. Él no sabía cuánto significaba para mí ese lugar. Ni yo sabía si para él también tendría algún significado. Había tantas cosas que deseaba saber…

  Nos quedamos ahí abrazados un largo rato más, viendo durante horas niños jugar con sus madres y padres. Viendo otras parejas que iban sonriendo felizmente, tomados de la mano o abrazados. Una de las parejas celebraba su aniversario, y ambos se regalaban cosas, y se abrazaban. Nosotros nunca habíamos hecho eso…Indagué en mi mente, y finalmente caí en la cuenta de que hacía casi 9 meses que estábamos juntos. 9 meses con la misma persona…, y me parecía tan poco…Sonreí estúpidamente, volteando su rostro hacia el mío. Me miró a los ojos, sin contarme nada. Pero diciendo mucho. Me besó levemente, jugueteando con sus labios.

 

-Matt…el 22…-

-…hará 9 hermosos meses…-

-…y no vas a estar acá…-

 

  Me sentó sobre él, pero hice la cara a un lado. Tenía ganas de gritar, no quería verle. Comenzó a hacer sus caras de niño triste, haciéndome sonreír. Lo abracé con fuerza.

 

-Sabes cuanto lo lamento…-

-…Pero sí vamos a poder festejar nuestro primer año juntos…-

 

  Ya estaba anocheciendo, de modo que nos fuimos hacia la casa de Ville, donde estaban organizando una fiesta de despedida para la banda. Ahora caminábamos tomados de la mano, sin hablar, pero con una gran sonrisa cruzando nuestros rostros juveniles. Llegamos algo tarde; ya habían llegado todos y las botellas vacías rodaban por el piso, amenazando a más de uno.

  Bailamos y tomamos toda la noche, riendo todo el tiempo. Todo el tiempo juntos…hasta que el cansancio nos venció y nos dejamos caer pesadamente en un sillón del living antes de que nos lo arrebataran. A los pocos minutos ya no había música, ni alcohol, ni gente bailando borracha. Sólo había cuerpos tirados en el suelo, roncando con fuerza. Sin importar el ruido, todos dormían. Todo, excepto yo. No quería que fuera mañana, no quería que fuera, no quería arriesgarme a perderlo. Matt, al parecer estaba dormido. Puse una frazada sobre nosotros y me puse enfrentada a él, pegando mi nariz a la suya. Quería sentir su calor, su olor.

 

-Audrey…-

-No dormías…?-

-No…No puedo dormir…-

-Sí…yo tampoco…-

-Mañana vendrás a despedirme verdad?-

-Por supuesto que iré…-

-Lamento haberte hecho perder tu baile de graduación…En serio…-

-Prefería pasar la noche con vos…-

 

  Apenas apoyó sus labios en los míos, y me abrazó, ocultando la cara con un suspiro. Me acomodé, tambien abrazándolo. Una vez más, dormía al lado del amor de mi vida. Pero ya no tan feliz…ni eufórica.  

Capitulo 4 {parte 1}

  • Oct. 12th, 2007 at 10:53 PM
 

  Mi mundo volvía a tener color, mi vida tenía sentido nuevamente. Ya no era esa persona gris y oscura que se ocultaba del mundo, que quería pasar desapercibida. No me conformaba con eso. Era feliz y quería que todo el mundo lo supiera y me envidiará: Nadie había estado tan enamorado como yo o estaba ahora, y nadie jamás lo estaría. Pasaba todos los fines de semana en casa de Matt; me quedaba en su casa desde la mañana hasta la noche. Salíamos a caminar, paseábamos, o simplemente nos quedábamos en su casa.

  Una noche muy fría llegó. Íbamos a salir, pero decidimos quedarnos allí. Llamé a Ville para avisarle (aún no me perdonaba) y luego nos acostamos, cubriéndonos casi completamente. Me pegué a el, y me apoyé sobre su pecho, sonriendo. Sentía su latido cerca del mío. Lo sentía mío nuevamente.

 

-Uhm…Audrey?-

-Que…?-

-Bueno…eh…con la banda nos está yendo muy bien, sabes?-

-Sí…-

-Y…bueno, nos invitaron a un festival de bandas-

-En serio?! Me alegro muchísimo por ustedes Matt! Dónde es?-

-…Afuera de la ciudad. Son…uno o dos meses a lo sumo-

-…-

-Y…La banda firmó ayer-

 

  Sentí como si me tirarán agua helada encima, y con un golpe volviera a la realidad. ¿Un grupo de jóvenes solos en una gira durante dos meses? Una sola cosa me resonaba en la cabeza: una nueva separación. Pero, de un modo u otro sabía que si había otra, iba a ser definitiva. No podía no hacer nada y dejar morir la relación…pero…

 

-Y…Cuándo partirían?-

-En…En unas semanas-

 

  Hice mi mejor esfuerzo por no gritarle, y sonreí, desviando la mirada. Siempre me había resultado bastante fácil hacer creer lo que sea, y en este momento, no me falló. Algo en mis ojos había tranquilizado a Matt, lo había reconfortado. Sin embargo, mi cabeza no parecía dejar de maquinar. Muchas dudas continuaban apareciendo, no dejaban de atormentarme. Después de todo…eran adolescentes…en plena edad de fiestas, y alcohol; lo quisiera así o no. Me volteé sobre la cama, cubriendo mi rostro con las sábanas.

 

-Audrey…Que tenés ahora?-

 

  Matt pasó su mano por mi cintura, acercándose a mí. Besaba mi cuello; me estremecí sonriendo. No iba a ser tan egoísta como para arruinarle su oportunidad única de crecer con su pasión. Volví mi cara hacia la suya.

 

-Nada…Es que…nada…-

-No tenes nada de que preocuparte-

 

  Parecía haber adivinado mis pensamientos (lo cual no hubiese sido demasiado difícil), se volteó y se cubrió completamente. ¿Yo teniendo miedo que Matt pudiera estar con otra? Me senté en la cama, y encendí un cigarrillo. Lo miré de reojo, con algo de pena. Parecía dormido, con su cara de niño pequeño. Me levanté intentando no hacer ruido, y tomando un abrigo, salí de la casa.

  Hacía un frío insoportable afuera, y el cielo estaba completamente nublado. No había ni una luz en la calle, no podía ver nada más allá de mis manos. Sentí unos pasos detrás de mí y retrocedí asustada. Seguía sin poder ver nada.

 

-Quién…? Quién está ahí?...-

 

  Palpé con las manos las proximidades, pero alguien tomó mi mano con fuerza. Tironeé para soltarme, pero cada vez me agarraba más fuerte, ahora me había agarrado ambos brazos.

 

-Vamos Audrey…No te me vas a negar ahora…Ya pasamos por esto…-

-No…No puede ser…-

 

  Como si hubiese esperado el momento perfecto, la niebla se disipó lentamente mostrándome el rostro de Sonny, con esa sonrisa de triunfo que ya me había puesto una vez. Lo empujé, y me alejé de el, sin poder apartar la mirada de sus ojos.

 

-No…no de nuevo…Yo amo a Matt…-

-Sh…-

-Sonny, hablo en serio esta vez-

-Sh…-

 

  Se acercó a mí lentamente, casi podía sentir sus labios en los míos y…¿Qué podía hacer?

 

-Noooo!-

 

  Me reincorporé en la cama con la respiración entrecortada, y miré hacia todos lados. Me tranquilicé, respirando más lento. Vi a Matt a mi lado y pude quedarme tranquila nuevamente. Miraba en dirección opuesta a mí, debía estar enojado conmigo aún. Encendí un cigarrillo y me quede allí, sentada en la cama, hipnotizada con el humo. Matt aún no se había ido, y ya no podía dormir…No, no tenía porque ser así. Yo sabía que no haríamos nada…No iba a perderlo una vez más. Terminé el cigarrillo y me acosté a su lado, abrazándolo.

 

-Te amo Matt…Te amo…- En un susurro casi imperceptible.

 

  Era la última semana de clases, en el colegio siempre estábamos con Alicia y Mikey. Aún recordábamos aquel recital juntas… Parecía que hubiese sido hace siglos. Opté por darle fe a mi felicidad por el rápido paso del tiempo.

 

-Audrey…el viernes es la graduación y después de la fiesta del colegio hago una fiesta en casa. Están todos invitados, si queres podes avisarle a Matt.

-Uhm…bueno, debo ver si aún está acá-

-…?-

-Tiene un festival de bandas…fuera de la ciudad, pero aún no se bien cuando se va-

 

  Mkey y Alicia intercambiaron miradas algo inquietas. Intentaron simular una sonrisa. Negué con la cabeza suspirando. Ya había pasado la noche anterior pensando en eso, prefería ni pensarlo…no hasta verlo en el micro…Sonó el timbre y salimos apresurados del colegio. Fui a casa de Ville y Jonna, después de varios días de ausencia. Abrí la puerta y sentí a Jonna hablando, pero no a Ville. Al pasar por el pasillo frente a ellos, vi a Jonna y le sonreí, saludándola alegremente.

 

-Sisi…acaba de llegar…La veré hoy mas tarde, claro. Hasta luego-

 

  Colgó el teléfono y me tomó de la mano, sentándome el lado de Ville en el comedor. Ambos me miraban con gravedad. Me saqué la mochila, dejándola sobre mi abrigo. Alternaba mi mirada en cada uno de ellos, impaciente.

 

-Puede alguno decirme que ocurre?-

-No…No se como decirlo, pequeña-

-Oh…Ya no estás enojado conmigo, Valo? Me alegro-

 

  Un silencio muy incómodo reino en la habitación un rato que pareció eterno.

 

-Audrey…murió tu madre-

-Qué…?-

-Tu…tu madre…-

-Si, ya te oí-

 

  Me levanté y fui a la cocina a fumar un cigarrillo. En vano me asomé por la ventana donde, meses atrás ni bien me había mudado, la había visto. No esperaba encontrar su cara. Ya había olvidado como era. Deseaba haberla podido ver…aunque sea una vez más. Sin embargo, aunque me avergonzara, no podía sentir nada: ni tristeza, ni dolor, ni siquiera alegría. Me asustaba a mí misma.

  Sentí alguien detrás de mí, Ville se acercaba precavidamente.

 

-Estás bien pequeña?-

-Claro…estoy…Estoy bien Ville, no te preocupes-

 

  Me abrazó y bajó su rostro hasta mi oído, susurrándome, de modo que solo yo lo escuchara.

 

-Hay situaciones en las que podes sacarte esa coraza de mujer invencible a la que tanto te aferras Audrey…-

-Pero Ville…no siento nada…no puedo sentir nada…No es que no quiera…es que no…no puedo!-

 

  Fui a la sala nuevamente, y Jonna terminaba de cortar el teléfono. En este último tiempo la había sentido como una madre, ella era una madre ideal: era quien me cuidaba cuando tenía los brazos lastimados, y cuando volvía inconscientemente; quien me acompañaba y aconsejaba, me enseñaba con sus propias experiencias. Pero ahora…ahora la veía como lo que en realidad era; una amiga, confidente quizás. Nada más. Madre tenía una sola,…pero ya no la tenía más, y no habría de tenerla.

 

-Audrey…Matt llegará en un rato y luego iremos a…al funeral…si queres-

-Claro…Eh…Voy a recostarme un rato-

 

  Me fui a mi cuarto y me dejé caer en la cama. No estaba cansada, me sentía abrumada. Parecía como si tuviera que soportar un peso en mis hombros, mayor al que nunca tuve que soportar.

  Tantos años la habría sufrido y me había quejado…Tantas veces me había enojado con ella, y le había gritado que sería mejor que no existiera, que muriera y me dejara sola…No podía dormir, solo daba vueltas en la cama. Me levanté y volví a la sala. Estaba Matt, hablando con Ville, ambos mucho más serios que lo que solían ser. Al verme salir, caminó con paso rápido hasta mí y me abrazó.

 

-Cómo estás? Necesitas algo?-

 

  Negué con la cabeza, y esbocé una vaga sonrisa, no lo suficientemente convincente. Matt aún me tomaba de las manos, no quería soltarme. Lo besé levemente, y me solté. Me metí en el baño, cerrando la puerta con cerrojo detrás de mí. Saque de uno de los cajones una afeitadora de Ville, y comencé a desarmarla lentamente con las uñas. Alguien tocó la puerta en medio del silencio. Dejé caer las partes asustada.

 

-Si…?- Intentando mantener la voz calma.

-Pequeña…estás bien?-

-Si…No se preocupen…Ya salgo-

 

  Levanté la navaja, y subí la manga de mi suéter lentamente. La apoyé en mi muñeca. Su frío me recorría. Seguí el recorrido del escalofrío, haciendo presión con el filo en mi piel. Una y otra vez la navaja atravesó mi piel. Me dolía…dolía cada vez más, y mi brazo se tornaba más y más rojizo. Tiré la navaja al suelo, y me cubrí rápidamente con una toalla, presionando. Ésta se fue tornando carmesí. Me quedé allí, haciendo presión, cuando tocaron la puerta nuevamente. Tomé la toalla y salí, intentando que no la vieran. Corrí hasta la pieza, y la tiré debajo de la cama. Agarré los cigarrillos, y volví a la sala. Ya estaban todos de pie, esperando al lado de la puerta.

 

-Vamos…?-

-Si…-

 

Nos subimos al auto de Ville y emprendimos viaje. El lugar no era tan lejos de casa (¿Casa? De su casa…). Tenía dos entradas, y más atrás había algo que parecía una iglesia.

 

-Es ridículo, nunca le gustó la religión…Saben quién lo organizó?-

 

  Los tres negaron con la cabeza; luego entramos. Era un lugar muy grande y amplio, pero había tanta gente en él que parecía pequeñísimo. Me fui a los sillones del comienzo, y me senté sobre Matt, quien acariciaba constantemente mi vientre. Había mucha gente que no reconocía pero las conocía de nombre; antiguas amigas de mi madre. Me miraban curiosamente (¿por el novio tatuado, el pelo de colores encendidos, o mera lástima?), pero no me importaba.

  Sin embargo, mi mirada estaba perdida en el frío ataúd. Era negro, con unas inmaculadas sábanas blancas que cubrían el cuerpo tieso de mi madre. A su lado, se veía la tapa del mismo, negra también, con la figura de un ángel llorando. Más abajo, una chapa que rezaba ‘Q.E.P.D Laura A. Kitching’. Me acerqué y Matt me siguió de cerca. Cuando estuve delante del cuerpo de mi madre, finalmente pude comprenderlo.

 

-Maldita…Me hiciste la vida imposible…Pero ahora…ahora si puedo perdonarte…-

 

  Sentí como si el peso de esa tarde y de mucho tiempo atrás se hubiera ido y abrasé a Matt, llorando silenciosamente. No sabía bien porqué estaba llorando, pero necesitaba hacerlo. Di una última mirada de soslayo al ataúd y su frialdad, sin atreverme a acercarme más. Volvimos al sillón y me recosté sobre su falda. Sus manos acariciaban las mías, mis muñecas y mis brazos. Acarició mis recientes cicatrices, una y otra vez, haciéndome morderme los labios cada vez que las tocaba, pero sin preguntarme nada. No me exigía ninguna explicación, solo lo aceptaba.

  Me reincorporé y encendí un nuevo cigarrillo, sintiendo una mirada insistentemente sobre mí. Cada vez era mas intensa. Busqué por todos lados: ya no era las amigas de mi madre, tampoco su hermana, ni mis primas (que miraban a Matt y se sonreían). Vi una mirada perdida, detrás de toda la gente, unos ojos iguales a los míos buscaban la conexión perdida momentos antes.

 

-Matt…Quiero irme…quiero irme ya-

-Porqué? Sucede algo…?-

-Ahora Matt…Por favor, después te lo explico-

 

  Tomamos nuestros abrigos y salimos escabulléndonos de la gente. Miré hacia atrás y vi al corpulento hombre buscándome con la mirada nuevamente. Finalmente salimos y nos sentamos en la puerta de una casa de esa cuadra. Terminé mi cigarrillo y apoyé mi cabeza en el hombro de Matt.

 

-Ahora si me explicaras?-

-Es…Vi a alguien que no quería-

-Audrey…Podríamos haberlos ignorado…Pero marcharnos así? Ville aun esta adentro…-

-Es que no entendes…-

-Entonces ayudame a hacerlo-

-Estaba…mi papá…-

 

  Continuaba acariciándome.

 

-Esta bien…Querés que nos vayamos?-

-Si…Necesito un trago…-

 

  Entró a avisar a Ville que nos íbamos y caminamos por una calle desierta. Tampoco tenía demasiadas ganas de ver gente…Pero necesitaba un trago. Después de un rato de caminar, ya no sentíamos los pies ni las manos, de modo que entramos en el primer bar que vimos. Por suerte no había demasiada gente y estaba cálido, era un lugar acogedor. Estábamos apenas a unas cuadras de la casa de Ville, así que no nos preocupamos demasiado por la hora. Tomamos y tomamos, un trago tras otro. No parecían hacernos mucho, ni tampoco nos fijamos la hora. Cuando el lugar iba quedando vacío, nos fijamos la hora, y vimos que ya era demasiado para seguir afuera. Nos apuramos a pagar e ir rápidamente a casa. Estaba todo oscuro cuando llegamos, Ville todavía esta afuera. En el pasillo se veía solo una luz encendida, del baño probablemente. Las manos de Matt acariciaron mis hombros y bajaron suavemente por el pecho, hasta abrazarme y pegarme a él.

 

-Dime…A que te recuerda…?-

 

  Me volteé, rodeando su cintura con mis brazos. Pasé un dedo por su labio.

 

-A que Ville y Jonna podrían llegar en cualquier momento-

 

  Negó con la cabeza, y me besó pasional, empujándome contra la pared. Pasaba su mano por mi espalda. Lo separé suavemente, y comenzó a besar mi cuello.

 

-Matt…mañana…Hoy no estoy de ánimos de nada…Además…debería ahorrar energías para antes que te vayas…Esa noche, no te dejaré descansar en lo absoluto-

 

  Me volvió a besar, pero fue algo más tierno. Me abrazó con fuerza. En esos brazos siempre encontraba la contención que necesitaba. Era increíble como con un abrazo me transmitía todo su amor. ¿Podría sentir mi amor?

  Fuimos a mi cuarto y me dejé caer en la cama con pesadez. Estaba destruida. Sin el peso de mi cargo de conciencia quizás podría conciliar el sueño. Sentí que el cansancio ciertamente me vencía, y lo último que recuerdo fue haber sentido su respiración cálida cerca de mí, una pesada frazada que nos cubrió, y una serie de sueños que me perturbaban. A la mañana siguiente cuando desperté, ya no había rastro de aquellas atrocidades.

  Quedaban un par de días de colegio, pero ya nadie iba. Menos de nuestro grupo: siendo el último año, todos esperaban con ansias la graduación y huir de esta tortura. Todos planeaban con quien ir al baile…Una noche tan esperada…Yo sólo me dedicaba a pensar que me quedaban apenas unos días antes de que Matt se fuera…¿Cuánto? 1…2 meses…Aún así, estaría en casa…Donde Ville hacía fiestas constantemente, luchando contra mis instintos. No quería quedarme sola…Ya no sabía como era estarlo.

  Pasé un día en lo de Alicia, festejando su quinto aniversario con Mikey. No quise decirle a Matt que me acompañara, iban a ir muchos amigos de ellos dos, mayormente gente del colegio (hacían un festejo doble, también por el cumpleaños de Mikey) y no quería que se sintiera mal, pero al pasar las horas, comenzaba a extrañarlo. Lo llamé para pedirle que viniera, y se escuchaba un terrible ruido detrás de él. Me dijo que ahora no podía, que estaban ensayando, se oían gritos histéricos, muy similares a los que escuchaba en los recitales, cuando las groupies se abalanzaban sobre los músicos, pretendiendo tocarlos. Ignorando los celos que irradiaba, y mis ganas de ir a verlo, volví a la reunión con Mik y Al. Esa tarde pasó muy lentamente, las horas se me hacían eternas. No tenía nadie a quien abrazar, y parecía que las parejas no se enteraban de los demás. Eran verdaderamente odiosas.

  A la noche volví a casa, nuevamente con ese sentimiento de vacío y frialdad. No podía soportarlo, quería verlo. Lo necesitaba. Me levanté y fui hasta su casa sin dudarlo. No era tarde, aún debía estar despierto. Llegué y las luces de su departamento estaban encendidas. Matt iba y venía, lo veía por la ventana que daba a la calle. Abrió la puerta con violencia, totalmente desquiciado.

 

-YA TE DIJE QUE NO IMPORTA LO QUE TE SUCEDA, O A TU MADRE, FUERA DE MI CASA!-

 

  La misma chica que muchos meses antes había visto volvía a presentarse. De las dos veces que la vi, Matt siempre se comportaba extrañamente agresivo. Ella actuaba como si apenas lo escuchara cuando salió de la casa con tranquilidad.

 

-Sabes Matthew… Podrías hacer el esfuerzo…y no pensar solo en vos siempre-

-NO QUIERO VOLVER A VERTE JULIA, NUNCA! ANDATE!-

 

  Salió hecha una furia, su cara también se había transformado. Pasó por mi lado y me empujó. La empujé nuevamente, y la tomé del brazo, obligándola a ponerse contra la pared. Sus ojos tenían el mismo celeste de Matt, pero en ellos solo podía ver odio. Y necesidad de venganza. No iba a dejarme intimidar. Forcé mi voz y mi cara para parecer más fuerte de lo que me sentía.

 

-Yo en tu lugar desaparecería-

-Niña…No tenes idea de con quien te estás metiendo, volve a jugar con las muñecas. O informate mejor antes de hablar-

 

  Me sacó la mano, golpeándola contra la pared, echó una mirada de soslayo a Matt y siguió su camino. Tomé mi mano. ‘Idiota…’. Aún abrumado, Matt bajo hasta mí, intentando permanecer calmado.

 

-Estás bien?-

-Sí…No fue nada…Vos? Cómo estás?-

-Podemos irnos? Necesito salir de acá…-

-Uhm…Si, claro…-

 

  Cerró la puerta con fuerza, y algunos vecinos le gritaron molestos. Caminamos y caminamos largas horas, sin rumbo aparente. Tampoco cruzamos una palabra. Cada silencio era más incómodo que el anterior, pero no me atrevía a romperlos. Tenía miedo de cómo fuera a reaccionar. Verlo tan enojado…y alterado…Tan dolido, fue algo shockeante. Jamás había visto esa faceta suya. Siempre estaba tranquilo, inmutable y, más que nada, cariñoso. Parecía que siempre sabía lo que quería y necesitaba escuchar, y estaba ahí para decirlo en el momento perfecto. En cambio yo, estaba ahí, parada frente a él. No podía hacer nada. Era inútil, pero quería hacer algo por él, quería entenderlo y ayudarlo. Tomé su mano y levanté su rostro, haciendo que me mirara. Sus ojos parecían pedir a gritos llorar. Lo abracé con fuerza, como si así pudiera darle mi preocupación, mi amor.

 

-Disculpame…No debería haber soportado todo esto…pero, no puedo…no puedo…-

 

{parte 2}

  • Sep. 26th, 2007 at 9:11 PM
 

-Ville…Dejame explicarte…no entendes…-

-Callate! Que me vas a explicar?! Lo vi con mis propios ojos Audrey…No puedo creerlo…No quiero creerlo!-

-Pero…Pero Ville…-

-No puedo permitirte esto Audrey, sabes bien que Matt es mi amigo-

-Por favor Ville, te lo suplico, no digas nada…Yo voy a buscar la forma de decírselo…-

-Es el momento perfecto para hacerlo Audrey-

 

  Levanté la mirada, y Matt estaba frente a nosotros. Aún tenía algunas lágrimas en los ojos que me apure a limpiar, y la mano de Ville seguía tomando mi rostro con fuerza. Le sacó la mano, mirándolo con recelo.

 

-No la vuelvas a tocar Valo…-

-No es por mi por quien deberías preocuparte,…Good-

-Que me queres decir…?-

 

  Su mirada se desvió hacia mí. El celeste de sus ojos me interrogaba, una vez más. Bajé la mirada. No podía soportarlo. No podía soportar haber lastimado a Matt. Me odiaba, me odiaba profundamente. Sonny se asomó, sonriéndome con malicia. Se puso detrás de Matt, y tras un largo suspiro, volvió con su sonrisa. Esa maldita sonrisa que nunca voy a olvidar.

 

-Vaya que era buena la pequeñita…Bastante precoz…-

 

  Matt se volteó, y sin previo aviso golpeó a Sonny en el rostro, haciéndolo tambalear. Se llevó una mano a la boca y vio que le sangraba. Sonrió, viéndole con mirada desafiante.

 

-El hecho no cambia…Quieras o no, estuve con la zorra de tu noviecita…-

 

  Volvió a abalanzarse sobre él, y a golpearlo, una y otra vez. Estaban en el suelo. Sonny intentaba cubrirse la cara como podía, pero Matt no dejaba de golpearlo. Tomé su brazo y lo separé.

 

-Matt! Dejalo por favor, ya esta…MATT!-

-Porqué?! Es que así ya no te gusta más?!-

 

  Lo volví a soltar y miré a Sonny de reojo. Estaba tirado en el suelo, con la cara hinchada y roja. Su nariz y su boca sangraban. Los chicos de la banda se metieron y lo tomaron entre dos. Lo llevaron a la sala; cerraron la puerta tras de sí.

 

-Quiero que todos salgan de acá…Que nos dejen solos, por favor-

 

  Ville asintió y con un movimiento de la cabeza todos volvieron a la sala nuevamente. La música aún continuaba sonando insistentemente, solo que ahora me parecía apenas perceptible. Me dejé caer en el piso, y cubrí mi rostro con los brazos. Aún tenían algunas marcas y cicatrices, pero no me importaba. Ya no me importaba. Matt se arrodilló delante de mí y apenas pude afrontar su rostro, totalmente conmovido. Quería llorar, pero no podía. Yo había cometido el error, yo lo había decidido, y ahora tenía que afrontar las consecuencias. Algunas lágrimas recorrían su rostro, pero no las limpió. Las dejó, hasta que llegaron a sus labios pálidos. Sus ojos parecían a punto de explotar.

 

-Espero que la hayas pasado bien Audrey…Sonny no es tan mala persona…Quizás con él si puedas encontrar lo que queres-

-Matt…Por favor…No me interesa él…No se que es lo que me pasó…Me dejé llevar por la situación…Por favor…Te pido que me perdones…No quiero…No puedo estar sin vos…-

-Deberías pensar un poco las cosas antes de hacerlas-

 

  Se levantó y salió de la casa, dando un fuerte portazo. Me dejó allí, devastada. Me acurruqué contra la pared, y finalmente, me sentí lo suficientemente sola como para poder llorar.

-Yo…Yo te amo Matt…-

 

  Sentí el ruido de la puerta nuevamente, y limpié mi rostro. Era Jonna, que traía consigo una bolsa de hielo. Dentro de la sala había un silencio brutal, casi podía escuchar la respiración entrecortada de Sonny.

 

-Audrey…anda a tu cuarto…Ya es tarde, y mañana tenes colegio-

 

  Me fui directo a mi cuarto sin decir nada. Me desplomé pesadamente en la cama.

 

-No…No puede decirme nada…Después de todo, cuando nos conocimos el tenía novia…-

 

  ¿Qué importaba? Lo había lastimado, y eso me lastimaba a mí. Me dormí después de dar muchas vueltas, y sin embargo, a la mañana siguiente cuando el despertador sonó, parecía que no hubiera dormido nada.

  Me levanté rápidamente y me cambie en silencio. Salí de la casa procurando hacer el menor ruido posible. Todos continuaban durmiendo, había sido una larga noche, merecían su descanso. Yo lo había ocasionado… Aún había gente en la sala, pero la evadí.

  Ya llegando al colegio miré la hora. ‘Aún tengo bastante tiempo…’, sacando un cigarrillo.

 

-Hey! Audrey fumando?!-

 

  Dos figuras caminaban hacia mí; eran masomenos de la misma estatura, solo que Mikey era algo más corpulento y tenía una tímida sonrisa en su cara, como si estuviera avergonzado todo el tiempo. Alicia, por el contrario, estaba constantemente sonriendo; con su rostro iluminado. Parecían polos opuestos, y sin embargo, hacía años que estaban juntos.

 

-Audrey…En serio debería dejarlo…Pero para tus amigos!-

-Ya…no molesten…Seguro que ustedes también tienen y solo quieren robarme!-

 

  Riendo fuimos a la clase que ya comenzaba. En la escuela todo era igual, la única diferencia era que no quería que me fuera mal. Ya no. Estaba cansada de que todo me saliera mal. Con unos cuantos días de arduo trabajo conseguí que los profesores me ayudaran a levantar las notas. Algunos no cambiaban…no pretendían una mejoría. Bueno, al menos un aspecto de mi vida estaba mejorando…era mi último año, no lo iba a sufrir como los cuatro anteriores.

 

-Bueno niña…Ahora me vas a contar todas tus novedades, verdad?-

-Uhm…No tengo mucho para decirte…-

-Vamos Audrey…Estas seria, responsable y te la pasas suspirando…Quien es él?-

 

  Sonreí vagamente. Ellos eran los únicos amigos que había logrado hacer en estos cinco años de tortura escolar. Nos conocíamos mucho los tres…quizás demasiado. No había que no supiéramos del otro. Me relajé y comencé a contarles toda la historia de Matt. De cómo nos conocimos, su novia, como nos habíamos enamorado…como lo perdí.

 

-Audrey…Creo que deben hablar. Por como hablas de él…con ese tono soñador, es obvio lo mucho que lo queres…y cuanto el te quiere a vos…Cuanto lo extrañas y lo necesitas…-

-Ah Mikey…Decirlo es mucho más simple que hacerlo…Tendrías que haber visto la expresión de su rostro ayer…-

-No hay nada que sea imposible…Deberías tratas antes de cerrarte a las posibilidades-

 

  Al final de la jornada escolar, los tres caminamos algunas cuadras juntos.

 

-No queres venir a casa Audrey? Podemos ver algunas películas!-

-Claro…No tengo nada mejor que hacer…Además, no quiero ir a casa…-

 

  Salimos de la cárcel. Al pasar por las rejas vi fugazmente una silueta que me resultó lastimeramente conocida. Matt estaba sentado a unas cuadras de mi colegio, hablando con una chica. Sentí una punzada en el pecho. Él sabía que yo iba a ese colegio…¿Tenía que hacerlo enfrente de mí?. Me quedé viendo esa situación, no podía apartar la vista, por más que quisiera. Solo hacía un día que nos habíamos separado, y estaba coqueteando con otra. Sacó su celular al mismo tiempo que la chica, y tras darle un abrazo, esa chica, mi reemplazo se marchó.

 

-Audrey…te pasa algo?-

-Nono…nada…Es que creí haber visto a alguien…No le den importancia, vamos-

 

  Me adelanté rápidamente y comencé a caminar cada vez más rápido. Sentí una lágrima recorrer mi cara, y la dejé allí.

 

-Audrey…A nosotros no nos podes engañar, era Matt, verdad?-

 

  Asentí con la cabeza. No me salían las palabras. No quería hacer nada. Quería irme, pero no me respondían las piernas. Me dejé caer y suspiré largamente. Alicia volvió con un papel en la mano. Me lo mostró con una vaga sonrisa. Lo tomé de mala gana. Al leerlo, mi corazón comenzó a palpitar rápidamente.

 

-Te acompañaremos…Apoyo moral, si?-

 

  Asentí sonriendo. ‘From First To Last se estará presentando el día…’. Sería mi oportunidad (quizás la única) para recuperar a Matt. Y tenía que aprovecharla.

  Las siguientes semanas pasaron muy rápidamente, entre evaluaciones, trabajos y salidas no había tenido tiempo para pensar en Matt. En casa, el ambiente aún estaba tenso. Jonna intentaba por todos los medios posibles de arreglar las cosas entre Ville y yo, pero no había caso. Ville no parecía dispuesto a perdonarme.

  Finalmente, casi sin notarlo, había llegado el esperado día del recital. Era sábado, y había pasado todo el día en casa de Al (en compañía de su simpático perrito, ya que ella se había encerrado con Mikey durante horas en su habitación). Ya a media tarde comenzamos a arreglarnos y finalmente, nos dispusimos a salir. Encendí un cigarrillo y esperé un poco apartada mientras Alicia iba a comprar las entradas. Se abrió la multitud que la estaba tapando y vi que era Matt quien le estaba vendiendo. Sin duda, ella no lo había reconocido. Alicia volvió sonriente y me guiñó el ojo cómplice.

 

-Viste que lindo chico el que me vendió? Tengo suerte de que Mikey no pudiera venir…-

-Ahá…-

 

  Estaba mirando a Matt, con la esperanza de que mirará hacia mi. Sin embargo, por más que quisiera y esperará toda la eternidad, la mirada de la persona que amaba parecía pasarme de largo. Dedicaba largas sonrisas a desconocidos, pero no una mirada a Audrey. Se abrazaba y reía con entusiasmo, pero no miraba a Audrey. Posó la mirada en mí durante algunos segundos. El celeste de sus ojos que tantas veces me había hecho temblar, ahora me daba ganas de llorar. Unos minutos más tarde, Matt había desaparecido y la gente comenzaba a entrar a los empujones en el lugar. Nos quedamos un rato afuera.

 

-No quiero entrar Al…esto no vale la pena-

-Audrey, ya llegamos hasta acá…No podes ir para atrás ahora!-

-No entendes…Ni siquiera me mira…No vale la pena-

 

  Se escuchaban gritos histéricos adentro, y el sonido de la batería. Ya habían comenzado, pero no importaba. No, ¿Por qué habría de preocuparme por él? Si él no me necesitaba, si el no me extrañaba, yo tampoco a él. Después de fumar un nuevo cigarrillo, Alicia me arrastró dentro del lugar. Debo admitir, soy alguien bastante difícil de convencer…pero Al tenía métodos únicos para lograrlo, siempre lo hacía. No se como. Posiblemente porque sabía donde me dolía el orgullo.

  La música apenas se escuchaba, la melodía que comenzaba a sonar era lenta. Nos quedamos en una mesa atrás. No quería que me vieran, no quería que nadie lo hiciera. Con sorpresa vi que Sonny no estaba. ¿Sorpresa? Después de lo ocurrido, no tendría porque sorprenderme…Y yo lo había ocasionado.

 

-Esta canción es para alguien a quien amo…y ya no está conmigo-

 

  Al comenzar la canción, sentí que el mundo desaparecía. No escuchaba ni sentía nada alrededor mío. Veía a la gente, pero la veía lejana. La lastimera melodía hacía perfecta combinación con le letra: la canción era verdaderamente hermosa. Hermosa y devastadora. Me quedé allí, sentada, dolida y sola. Más sola que nunca. La mano de Alicia limpiaba mis lágrimas a medida que iban cayendo, pero se la saqué. Esta vez no quería ocultar mi dolor, ni mi arrepentimiento. No podía creer lo que le había hecho, cuanto me había rebajado. Los ojos de Matt brillaban cuando cantaba. Las luces solo lo iluminaban a él. Había encendedores en el público, la gente cantaba con él, sentía con él. No podía soportarlo. Quería irme, irme lejos y no volver jamás. Pero algo me mantenía ahí, tiesa. No me dejaba huir. Me miró, mantuvo su mirada fija en mí.

 

-…Cause there’s noone in the world like emily…-

 

  Nuestras miradas permanecían como hipnotizadas, mientras la canción terminaba. Bajo la mirada al micrófono.

 

-Gracias…-

 

La muchedumbre se fue disipando. Alicia fue al baño, pero no regresaba. Encendí un cigarrillo y me quedé allí sentada. Pensando en ese momento, en sus ojos reprochándome con dolor. ¿Por qué no podía entender que a mí me dolía tanto como a él? Solo quería ir a abrazarlo, disculparme, que todo volviera a la normalidad de nuevo. Quería abrazarlo y nunca dejarlo ir, nunca más perderlo. Sentí un murmullo detrás de mí que me sacó de mis pensamientos y me volteé.

  Sí, su voz era inconfundible. Estaba fumando, disfrutando con sus amigos. Al verme observándolos, cuchichearon algo, y me señalaron. Uno comenzó a caminar en mi dirección. Matt lo tomó del brazo, negando con la cabeza. Se fueron. Estaba allí, solo. Mi cuerpo actuaba por cuenta propia. Me levanté y fui hacia él. Me quedé a su lado, mirándolo con recelo. Se puso frente mío y me miró a los ojos, pero no como antes. No parecía dolido; estaba serio, demasiado serio para ser él.

 

-Que haces acá? Que querés?-

-Matt…Yo solo…Quiero hablar, necesito hablar con vos-

-Hey Matt! No venís?-

 

  Sus compañeros de banda y amigos tocaban la bocina en una camioneta llena de fanáticas sonrientes. Negó con la cabeza, haciendo un ademán con la mano para que siguieran sin él.

 

-Audrey…me llamó Mikey…Saldremos por ahí, así que me voy, sí? Mañana hablamos…-

 

  Así fue como Alicia también se fue, y quedamos solos nuevamente. Había un doloroso silencio; ninguno parecía saber que decir. Sacó un cigarrillo, y me dio uno. Fumamos tranquilos e inquietos, sin mirarnos siquiera una vez. Sabía que ese era el momento…Sino, ya no podría recuperarlo.

 

-Matt…Yo…Yo solo quiero pedirte disculpas…Se que es algo difícil, y comprendería si no lo hicieras…comprendería que me odiaras. Pero lo lamento Matt…lo lamento tanto…No te das una idea de cuanto…Yo te amo Matt…-

-Audrey…no tenes una idea de cuanto me lastimaste-

-A mí también me duele mucho esta situación…Perdoname…No se que es lo que estaba pensando…Lo lamento mucho! Nunca volverá a pasar, no quiero a nadie más…Lo lamento…-

 

  Me dio la espalda, y se sentó contra la pared, agarrándose la cabeza con ambas manos, golpeándose contra la pared, una y otra vez. Me puse delante de él, corrí sus manos y sostuve su cabeza. Pasé mi mano por su cabello. Necesitaba sentirlo una vez más. Tomé sus manos en las mías, temblorosas. Me miró. Había perdido toda su convicción, la seguridad que momentos antes me había hecho vacilar ya no estaba. Me tomó con fuerza por la cintura, sentándome sobre sus piernas. Nuestras caras quedaron a una palma de distancia.

 

-Te amo Audrey…Sabes que te amo…Pero necesito volver a confiar…-

 

  Me abalancé sobre él, abrazándolo con fuerza. Estaba llorando una vez más, pero ya no era por dolor, eran lágrimas de alegría.

 

-Te prometo Matt, nunca más vas a tener una razón para desconfiar de mí-

 

  Me abrazó con fuerza tambien. Nunca quería salir de sus brazos. Quería sentir su calor, su aroma, su risa por siempre junto a mí. Estaba decidida: si había de morir, era al lado de Matt. Lo amaba, solo a él.

  Jamás nos volveríamos a separar.

Capitulo 3 {parte 1}

  • Sep. 26th, 2007 at 9:09 PM
 

  La parte más difícil había pasado ya: estaba casi instalada en la casa de Ville con todas mis cosas. Al momento de mudarme completamente, noté que había ciertas cosas que me faltaban, cosas muy tontas, innecesarias, pero con cierto valor sentimental. Sabía que era una forma de intentar retenerme de mi madre. Me sentía increíblemente fuerte, así que fui sola y sin avisar a nadie hasta su casa, a buscar estas pequeñeces que me faltaban.

  Bajé del colectivo y caminé unas cuadras. Vi que faltaba poco y encendí un cigarrillo, por más fuerte que me sintiera, los nervios comenzaban a atacarme.

 

-Ok…ésta es la última vez-

 

  Doblé por la esquina y me paré en seco. Un hombre tenía a madre, la agarraba del cuello de la camisa. Ambos estaban gritándose.

 

-Mamá…?-

 

  Crucé la calle corriendo, esquivando algunos autos que gritaban cualquier cantidad de groserías. Me frené unos metros antes, y saque el celular que Ville me había dado, ‘en una emergencia, uno nunca sabe…’.

 

-Hey…Vos…Solta a mi madre o llamo a la policía-

 

  Levantó su mirada de mi madre hacia mí. Puse el teléfono cerca de mi oído, respirando entrecortadamente.

 

-Que situación conmovedora…Es tan estúpida como vos…-

 

  Sentí su mano descargándose con fuerza en mi rostro. Me había tomado desprevenida; dejé caer el teléfono, y caí sobre mis rodillas. Mis ojos se llenaron de lágrimas, y me lleve una mano a la cara: me sangraba el labio. Mi pelo cubría mi rostro, de modo que pude limpiar mis ojos. Me tomó del brazo y empujó contra una pared, elevándome hasta su altura.

 

-Pero que hermosa jovencita…-

 

  Acarició mi rostro con su gran y sucia mano. Corrí el rostro, pero se acercó más a mí, obligándome a mirarlo.

 

-Aleja tu repugnancia de mí…idiota-

-Audrey…Podrías cerrar la boca? Sos verdaderamente estúpida!-

 

  Mi madre tomó su brazo y lo atrajo hacia ella.

 

-Dejala…Por favor…Solo es una pequeña, una pequeña bastante tonta…no vale la pena amor-

-Mamá…-

 

  Forcejeé con su mano. Empujó a mi madre y se acercó nuevamente a mí; sentía su aliento cercano a mi cuello y a mi oído. Intenté zafarme una vez más, y me miró sonriente, apretando mi brazo con más fuerza.

 

-No te metas donde no te incumbe, niña-

 

  Me soltó y se alejó, tomado de la mano con mi madre. Los vi alejarse y no pude sentir más que asco y odio. Mucho odio. Había intentado ayudarla y así era como me lo pagaba...Dándome la espalda. Por última vez.

  Entré a la casa y tomé mis cosas rápidamente: mientras menos tuviera que estar allí dentro mejor. Pasé por el baño y me detuve frente al espejo. Tenía la cara hinchada, y mi labio aún estaba rojo; debajo del ojo comenzaba a nacer un moretón ennegrecido. Busqué en vano algo de maquillaje para cubrirlo. No había nada.

 

-Que habría de hacer ella con maquillajes si sale con bribones?-

 

  Me lo cubrí con el cabello y salí. Al pasar, le saqué sus cigarrillos y encendí uno. Finalmente, cuando ya hubiera cerrado la puerta, la miré por última vez. No con melancolía ni tristeza tampoco. Con odio.

   Llegué a la casa de Ville nuevamente, esperando que hubiera nadie. Al entrar sentí un calor que continuaba creciendo hacia el interior de la casa. ‘Tienen el hogar encendido…Hay gente…’. Corrí hacia el baño procurado no hacer ruido, y cerré la puerta tras haber entrado. Estaba la luz encendida, y me volteé.

  Había un chico sentado en el borde de la bañera, viéndome con más sorpresa de la que yo tenía. A juzgar por la primera impresión…debía tener apenas unos años mas que yo…18…o tal vez 19 años. Su largo pelo negro cubría su rostro aniñado. Su boca era pequeña…complementaba perfecto con su rostro; con su cuerpo. Era un chico realmente atractivo…

 

-Quien…Quien sos?- Pretendiendo sonar segura –Que haces acá? La gente esta en el living…

 

  Se levantó y sonrió con malicia, acercándose lentamente a mí. Los aros en sus labios iban a la par de sus palabras, y de sus pequeños labios.

 

-Sonny…y vos linda?-

-Uhm…Audrey…-

 

  Me corrí rápidamente, algo nerviosa y con el corazón latiéndome muy fuerte. Me miré al espejo; mi ojo cada vez estaba más morado, continuaba empeorando. Con un lago suspiro, me llevé una mano fría hacia el golpe. Me volteé y Sonny estaba detrás de mí. Me pegué al lavatorio, separándome de él.

 

-Como es que llegaste acá?-

-Un amigo…me dijo que sus amigos harían una fiesta en su casa, y me invito…-

 

   Se acercó nuevamente a mí, poniendo su mano sobre mi pierna. Se acercaba lentamente, y subía su mano. En mi cabeza había un enorme dilema; sabía que no debía…pero no podía…no…

 

-Lo que nadie me aviso es de las chicas que iba a haber…-

 

  Me alzó en sus brazos, y me pegó contra una pared. Nos besamos salvajemente durante intensos minutos que no parecían dudar. Introdujo su mano en mi camisa, desabrochándola con furia, y me besó el pecho. Ahogué algunos gemidos besando su cuello. Clavé las uñas en su espalda. Me desabrochó el pantalón con rapidez, con dificultad y entre jadeos, logre bajar el suyo.

  Se pegó aun más a mí, y lo sentí dentro de mí. No era como Matt, era algo salvaje, sin amor. Sentí algunas lágrimas en mis ojos; me estaba lastimando, y tambien a Matt…Que estaba haciendo?! Yo lo amaba!. Me dolía, más allá de lo físico.

  Me subió a la altura de su cintura, y entre gemidos de ambas partes, abracé su cintura con mis piernas, y clavé más fuerte las uñas. Sentí que seguía besándome cerca del pecho. Besé su cuello, y aun mas fuerte las uñas, haciéndole gemir cada vez más fuerte, y más cerca de mi oído.

  Afuera se comenzaban a escuchar muchas voces nuevas, y de pronto la puerta se abrió levemente. Escondí mi rostro detrás del cabello de Sonny, vi algunas caras que no reconocí… y entre ellas la de Ville, que me miraba con ojos espantados. Cuando Matt se acercaba curioso, Ville lo tomó del hombro y lo llevó hacia otro lado, distrayendo su atención con algo que no vi.

  Sonny acabó y se apartó de mí rápidamente, poniéndose los pantalones. Me separé de él, acomodando mi ropa nuevamente, y me dejé caer al piso, llevándome las manos a la cabeza.

¿Qué había hecho…?

 

-Después de todo era verdad que haces un gran honor a tu fama de fácil…-

 

  Salió sonriente, dedicándome un último beso en el aire. Apagó la luz, dejándome en las sombras. Se escuchaban algunas voces vitoreando, y aplaudiendo.

 

-Quien era Sonny?!-

-Qué tal estuvo?-

 

  Esperé a que ya no se oyera nada, y cerré la puerta. Me volví al espejo. ¿Qué había hecho? Me había dejado llevar como una niña…Había…Yo…¡Matt! ¿Cómo se lo diría?. Me arreglé un poco el maquillaje y el pelo, y salí. Quería irme lejos, a donde pudiera pensar con claridad. Abrí la puerta de calle, y sentí la cálida voz de Matt detrás de mí. Me abrazó con fuerza.

 

-No te vas ahora, no? Quiero presentarte a mis amigos de la banda…-

 

  Me volteé cubriéndome la cara con el cabello, aun estaba hinchada. Matt corrió mi cabello acariciándome y abrió los ojos horrorizado.

 

-Audrey…mi amor, por dios que te pasó?!-

-Nada Matt…Solo…Solo…-

-Confia en mi, podes decirme…-

-No Matt…ahora no es el momento…ya vamos a poder hablar…-

-Fue tu madre, verdad? Fuiste de nuevo a su casa?-

-Matt…Ahora no-

-Porque no me dijiste…Te hubiese acompañado…-

-MATT! Basta, ahora no…no quiero…Después podremos hablar…-

-Bueno…lo lamento…no quería molestarte…Hoy venís a casa?-

-No lo se…-

-Mañana te acompaño al colegio…-

-Y así como puedo negarme?-

 

  Me besó, y tomó mi mano, adentrándonos en la abrumada habitación. Ville estaba sentado sobre Jonna ya. Ella me sonrió ampliamente, pero Ville me miraba serio, casi enojado. Matt nos miraba a ambos sin entender. Le di un golpecito en el hombro.

 

-Vamos Ville…Podrías cambiar esa cara? Se supone que esto es una fiesta!-

-Audrey…Quiero hablar con vos, ahora-

 

  Se hizo un silencio alarmante en la habitación, los compañeros de banda de Ville y Matt nos miraban confundidos. De reojo vi a Sonny, que sonreía ampliamente. Jonna miraba a Matt, ambos desconcertados. La música que apenas se escuchaba entre tanto barullo, ahora parecía increíblemente fuerte con tanto silencio.

 

-Ville…podes esperar hasta…-

-No Matt, no puedo esperar-

 

  Me tomó del brazo con fuerza; haciéndome doler, pero no me atrevía a decir nada. Jonna y Matt miraban sorprendidos hasta que la puerta se cerró detrás de nosotros con un gran estrépito. Ville me aplastó contra una pared. Bajé la mirada nerviosa, me temblaban las manos. No sabía que hacer. Sabía que Ville sí me había visto…y…él era amigo de ambos; no podía mirarle a la cara, estaba demasiado avergonzada.

  Tomó mi cara en su mano y me obligó a levantar la cabeza. No quería verlo, no quería enfrentar su mirada. Golpeó la pared al lado mío con violencia, haciéndome estremecer. Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Capitulo 2

  • Sep. 15th, 2007 at 3:51 PM

  Decidí que me quedaría en casa de Jonna y Ville por indeterminado tiempo. La situación era casi perfecta: era receso invernal, y no tenía obligación alguna. El único problema era volver a casa (bah, a estas alturas, era “el hotel de mi madre”) a buscar ropa y los libros necesarios para la vuelta a clases en dos semanas. Durante todo el día estuve planeando en vano; mi madre estaba todo el día en casa ahora, ya que ella tambien tenía vacaciones. Finalmente me decidí. Le pedí a Ville que me acompañará, por si acaso mi madre se violentaba de nuevo. Esa misma semana, ya había planeado todo detalladamente (no quería que hubiera ni el mínimo error) para irme y no volver jamás.

  El miércoles de esa semana, nos levantamos más temprano. De hecho, solo yo me desperté más temprano; la histeria me ganaba. Sabía que la situación era insoportable y que no podía volver (si había algo que NO quería, era morir a golpes de mi madre), pero una parte de mí no quería irse. No podía. Después de todo…así lo quisiera o no, era mi madre y ella le debía mi vida.

 

-Mi vida…claro, uno de sus tantos accidentes, había acabado en mi existencia-

 

  Recordé conversaciones en las que ella no estaba completamente consciente (¿cuando lo estaba?) y me había confesado que yo era un accidente, del cual se arrepentía todos los días. Siempre me recordaba lo desastroso de mi existencia, y cuanto le debía; ya que, más allá de odiarme, me había mantenido. ¿A esa casa quería volver? Si bien tenía una obligación como hija, no estaba dispuesta a seguir cumpliéndola si ella no cumplía con la suya como madre responsable. Me había decidido.

 

-Hhm…Pequeña, que haces arriba tan temprano?-

-No podía dormir…el café de anoche tampoco me ayudo mucho…-

 

  Pasó por delante de mí, acariciándome el cabello. Sacó un cigarrillo y lo prendió. Puso agua a calentar y se volvió a mi lado, ofreciéndome su cigarrillo. Estaba hipnotizada mirando la llama sobre el metal. Comenzaba a opacarse, oscurecerse, a perder su leve brillo. Como todo lo que se expone a la luz demasiado tiempo, y al dolor y la angustia, termina por opacarse. Por perderse. Deja su brillo de lado. Deja de existir.

  Vino y me abrazó. Sentí un murmullo en mi cuello, cercano a mi oído. No pude entender nada, tenía un bloqueo mental. Me sentí querida, y aun así tenía una constante sensación de abandono. Unos ruidos leves atrás hicieron que Ville se separará de mí. Me dio unas palmaditas en la espalda y fue a terminar los cafés. Jonna se había levantado. No pude evitar sonreír. Completamente despeinada y más dormida que despierta, me sonreía. Yo quería que mi madre fuera así. Que se preocupara por mi y aun así, pudiera acompañarme. Una madre a la cual le importara y no temiera verme y quererme asi como soy.

 

-Nos vamos?-

 

  Ville asomó la cabeza por la puerta y me sonrió radiante. Jonna se acerco y me tomo de los hombros. Sabía que estaba preocupada, pero no quería ser una carga aun mayor.

 

-Estaré bien…nos vemos en un rato-

 

  Subí al auto con Ville y nos pusimos en marcha. No era un viaje largo, pero me dio la impresión de que Ville intentaba de hacer tiempo por todos los medios posibles, tomando la dirección equivocada, pero estaba al tanto de eso. Paramos en la casa de ¿mi? casa. El tambien se bajo y me acompaño a la puerta.

 

-Seguro queres ir sola?-

-Si…Gracias Ville-

-Iré a comprar unas cervezas…Haremos una fiesta de bienvenida!-

 

  Sonreí y me encogí de hombros, viéndolo alejarse. Saqué la llave temblorosa y me dirigí a la puerta. Todo parecía aun más grande de lo que en realidad era. Y me miraba amenazante, como si quisiera aplastarme y machacarme. En todos lados veía la cara de mi madre, llorando y con el maquillaje corrido, rogándome volver.

  Abrí la puerta, con el corazón latiéndome muy rápidamente, pero no vi a nadie. Suspiré con un gran alivio. Podía ser que no estuviera. Que no fuera una nueva tortura y que no sufriera después de todo. Corrí a mi cuarto y me paré en seco al llegar a la puerta, dejando caer la llave con un estrépito. Todos mis cuadros y posters, mis pinturas, mis libros, mi ropa…Todo se había reducido a las valijas delante de la cama. Y sobre ella, pesadas herramientas manchadas de grasa.

  Reprimiendo, una vez más, la angustia y el odio, tomé las valijas y me alejé sin mirar atrás. Cuando llegué a la puerta, noté que me había olvidado las llaves.

 

-Carajo…Donde estarán…?-

 

  Me volteé y mis ojos se encontraron con los de mi madre, que estaba parada detrás de mí ofreciéndome las llaves. Con los ojos rojos de tanto llorar. Las tomé, y tras cerrar la puerta dando un portazo, me dejé caer en el primer escalón, llorando silenciosamente. Oí las rejas de la calle y me apuré a limpiar las lágrimas.

 

-Ville, ya… ya estoy-

 

Una fría mano tomó mi rostro y lo alzó. Levanté la mirada avergonzada. Abrí los ojos sorprendida.

 

-Audrey…tenemos tanto para hablar…-

 

  Matt se arrodilló delante de mí y me miró apenado. El celeste de sus ojos era vidrioso, pero aún así conservaban una belleza suprema. Saqué su mano de mi cara con enojo y bajé la mirada. Tomé las valijas y me levanté con rapidez. Me tambaleé levemente, precipitándome al suelo. Me tomó por la cintura y me levantó, abrazándome con fuerza.

 

-Perdoname…No fue mi intención usarte…ni tampoco borrarme así…Pero no pude afrontarlo. Te quiero Audrey…Te quiero-

 

  Rodeé su cuello y lo abrasé con fuerza, sonriendo pese a las lágrimas.

 

-No quiero que te vuelvas a ir Matt…No quiero que me dejes…-

 

  Un nuevo golpe de la reja, invitando a Ville a la entrada de mi casa. ¿Mi casa? No…ya no pertenecía ahí, ni nada me pertenecía a mí. Finalmente, había logrado abrir mis alas e independizarme de aquella tiranía  que durante toda mi vida me había esclavizado a los deseos de mi madre. Sin amor, sin retribución.

  Ville tomó las valijas y se alejó. Me separé de Matt y lo tomé de su rostro, besándole. Sonreí tímidamente. Me sentí querida…Sentí que a esas personas si les importaba. Me alejé devastada; allí dejaba mi infancia, mi niñez…una parte importante de mi vida. Pero no imprescindible. Mi vida iba a cambiar; de ahora en adelante, mi meta era vivir el día a día, iba a ser feliz (cuan equivocada estaba…)

  Esa noche me instalé en el cuarto de huéspedes de la casa de Ville, y les agradecí miles de veces el haberme salvado de tal sufrimiento. No podía expresar con palabras lo que para mí significaba. Era la alegría máxima. Con amigos, con tabaco, alcohol…y Matt. Caí a la realidad. Dejé mi vaso en la mesa y atravesé el pasillo, saliendo al jardín. Encendí un cigarrillo, inhale unas bocanadas y me senté allí. Estuve un rato ahí, viendo la luna llena haciendo contraste con el cielo, que ya estaba muy oscuro. Una leve brisa comenzaba a levantarse, y un frío me recorrió la espalda

 

-Si te quedas mucho acá te vas a enfermar…-

 

  Su voz profunda llenaba mi ser de adrenalina y felicidad, una vez más.

 

-Uhm…Ahora voy…-

 

  Se sentó a mi lado y me abrazó. Traía una frazada con él con la cual nos cubrió a ambos. Un nuevo escalofrío recorrió mi espalda. Sentí que se pegaba más a mí. Me miraba fijo, pero yo no podía enfrentar su mirada. Había en ella que me helaba y no me dejaba actuar. Una lágrima recorrió mi rostro. Simulando una molestia, la limpié rápidamente.

 

-Porqué te fuiste?- Suspiré y levante la mirada hacia la de él –Y porqué volviste Matt? Estaba bien…no necesitaba de nadie…y llegas vos…Me haces sentir como nunca creí que podría sentirme y…te vas, me dejas. Porqué?!

 

  Tras una larga pausa saqué un cigarrillo y hurgué en mis bolsillos, buscando el encendedor. Me dio el suyo y lo encendí. Nuestros rostros quedaron parcialmente iluminados. Tomó mi mano.

 

-Quiero que me escuches…y que puedas perdonarme…- Prendió un cigarrillo y se quedo tieso, viéndolo. Casi analizándolo –Cuando te conocí (personalmente…te conocía de nombre) yo…yo tenía novia…

-Que…?!-

-Audrey…por favor, escuchame…-

 

  Me tapó la boca, pero saqué su mano con enojo. Sin embargo, algo me obligaba a quedarme allí y escucharlo. Ese algo llamado Amor.

 

-Después de haber estado con vos…Entendí que no quería a mi novia…ni a ninguna otro…Solo a vos. Fui a explicarle a Laura…y bueno. Ella se enojó conmigo. Perro te juro que jamás me había sentido así…Y no supe como manejarlo.

 

  Mis ojos estaban vidriosos una vez más. No podía sentir odio por el. Después de todo yo…yo lo quería también. No me había dejado… es que acaso le importaba? . Acarició mi mano suavemente. Pero no me miraba. Tenía la mirada fija en el piso, evadía mis ojos, y éstos lo buscaban con ansias. Sonreí al verle, temeroso como un niño, jugando con el pasto recién cortado. Su mano se movía nerviosa dentro de la mía. La tomé con ambas manos y la sujeté con fuerza. Subió la mirada, y sus ojos indagaban una respuesta.

 

-Cómo hago para negarme a vos?-

 

  Me tumbó en el pasto y se acostó a mi lado, rodeando mis piernas con la suya. Pusimos la frazada sobre ambos y allí nos quedamos. Estuvimos así un largo rato, sin hablar, sin tocarnos, sin siquiera besarnos. Mi rostro estaba escondido bajo el suyo, y su mano en mi cintura; acariciándome. Comenzaba a dormitarme cuando sentí unas risitas detrás de nosotros. Ambos alzamos la mirada. Gas y Burton (amigos y compañeros de banda de Ville) nos miraban y nos burlaban, haciéndose pasar por nosotros. Tomé el encendedor y se los arrojé en la cabeza.

 

-Hey…Maldita! Ya vas a ver…-

 

  Entre risas y tropezones, Gas me tomó en sus brazos y corrió por el patio. Matt me seguía de cerca intentando tirarle al piso. Claro que, con tal diferencia de tamaño, jamás lo iba a lograr. Caminó por el borde de la pileta, amenazándome con dejarme caer.

 

-Gas…ni te atrev…-

 

  Me arrojó al medio de la pileta. Era pleno invierno y el agua no había sido cambiada en un mucho tiempo. Salí tiritando, congelada. Tenía hasta los huesos fríos, y no sentía mis extremidades. Matt se reía por lo bajo, intentando disimularlo en vano. Me cubrí con la frazada, y entramos en la casa nuevamente. Allí, Ville y Jonna estaban enroscados en una serie de besos apasionados, las manos y venían. Se amaban; con o sin gente, en el sillón, en la cama, en la plaza, donde fuera. Como deseaba poder tener algo así…alguien que me amará y no me temiera, ni tampoco a mi vida. Acaricié mi antebrazo inconscientemente. Fui al baño a secarme, tras haber tomas ropa seca, y allí me encerré.

  Me desvestí rápidamente, y me sequé. En una milésima de segunda, desvié mi mirada al espejo. Me acerqué con paso firme.

 

-Porqué…?-

 

  Miraba a mi reflejo con asco, condena. Mis costillas comenzaban a notarse; a lo largo de los brazos tenía muchas cicatrices. Cortes, quemaduras, moretones. Golpeé el espejo con fuerza y se quebró, cortándome la mano. Sangraba. Sangraba una vez más. Me liberaba, una vez más.

  Tomé uno de los vidrios del suelo, y lo deslicé por mi pierna, una y otra vez. Gemí de dolor, viendo la sangre que comenzaba a brotar. Jonna entró, asustada por el ruido, y se abalanzó sobre mí.

 

-No…No me veas! NO QUIERO QUE ME VEAS ASÍ!-

 

  Comencé a llorar, hecha un ovillo. Se acercó y me abrazó.

 

-Pequeña…ésta no es la solución a nada-

 

  Tomó el vidrio y lo tiró lejos de mí. Con una toalla cubrió mi pierna. Pronto se volvió de un tono carmesí brillante hasta que dejó de sangrar. Me levanté algo mareada y me vestí nuevamente, mientras Jonna juntaba el desastre que había hecho. Enjuagué mi rostro, y las manos levemente ensangrentadas y salimos del baño. Todos estaban riendo; alguien hacía una imitación de Ville. Tomé a Jonna de la mano antes de que se alejara más.

 

-No le digas a nadie…Menos a Matt…Por favor-

 

  Me sonrió y fue a sentarse con Ville, me senté en un sillón al lado de Matt. Pasó su mano por mi espalda y me abrazó. Me acurruqué a su lado y pronto me quedé dormida. No podía soñar. Las visiones de mi madre muerta, reclamándome el abandono me seguían; la sangre en el baño; las cicatrices; el dolor. Me desperté sobresaltada. Estaba en el mismo sillón de antes, rodeada de botellas vacías y ceniceros llenos en todos lados; abrazada a Matt. ¿Abrazada? Una felicidad incontenible llenó mi ser. Estuve un largo rato mirándolo, con anhelo y ternura. Abrió los ojos lentamente y sonrió, entrecerrándolos nuevamente.

 

-Hace mucho estás levantada?-

 

  Negué con la cabeza, con una tímida sonrisa asomándose por mis labios. Me besó suavemente y se sentó detrás de mí. Me recosté en sus piernas, acariciando su mano. Él acariciaba mi vientre con ternura. ¿Sería real? ¿Estaba pasando? ¿Acaso me…me quería verdaderamente? Demasiadas dudas para una sola cabeza, me estaban confundiendo. Me rehusaba a ser usada otra vez, pero no quería dejarlo ir. Quería que Matt fuera mío por sobre todas las cosas. Poco me importaba que hubiese dejado a su novia…pero algo me decía que podía hacerlo nuevamente…y la chica podría ser yo.

  Las voces de los recién levantados me dispersaron de mi ensueño y me volteé hacia Matt. Lo miré seria a los ojos, y tomé sus manos entre las mías, que ahora se encontraban temblorosas. No encontraba las palabras, no me podía expresar. Simplemente…No podía decirle que quería ser la única, ni tampoco que quería que él fuera mío. Solo mío.

  Me levanté apenada y fui hasta la cocina. Preparé café y me quedé allí, viendo hacia fuera. El día era deprimente: el cielo estaba completamente gris y comenzaba a garuar fino. Las personas corrían a sus casas…excepto una que no se movía. Una mujer de largo cabello castaño y tez pálida miraba fijo a la ventana donde yo me encontraba. Me acerqué un poco más y sorprendida vi que era mi madre. Cerré la cortina con rapidez y salí del lugar algo consternada.

  Volví al comedor y me senté en el primer lugar que encontré, pensando en lo recién ocurrido. ¿Cómo me había encontrado? ¿Por qué había ido hasta allí? Tras un largo suspiro y preguntas sin respuestas, sentí una mano en mi cintura. La acaricié y me volteé sonriente. Se acercó más a mí, y nuestros rostros quedaron a una palma de distancia. Dejé la taza a un lado y rodeé su cintura.  Acarició mi rostro y se pegó un poco más a mí.

 

-Audrey…-

-Si Matt…?-

-Yo…Queres…Queres ser…Yo…-

 

  Tomé su rostro y con la otra mano lo pegué aun más. Lo besé pasional unos largos minutos y me separé con una sonrisa de oreja a oreja.

 

-Eso…Eso significa que sí?-

 

  Asentí con una tímida sonrisa y lo abrasé con fuerza. No quería dejarlo ir. No quería perderlo. Sonreí.

  Los días siguientes pasaron muy rápidamente, tanto que casi no lo noté. Parece que cuando uno disfruta, el tiempo no es algo de lo que haya que preocuparse. Pasa volando. Salíamos diariamente con Ville, Jonna y Matt…era todo lo que podía desear. Inclusive, varias noches se quedaba a dormir junto a mí, llenándome de alegría. Una noche estábamos volviendo de un bar lejos de casa cuando una chica se atravesó. No la había visto nunca. Se paró frente a Matt con una expresión que daba miedo. Soltó mi mano y se adelantó, separándome.

 

-Es…solo un segundo, Audrey, ahora vuelvo con vos…-

 

   La tomó del brazo y se alejó. Me quedé allí, completamente desconcertada. Veía a mi novio alejándose de mi, alterado y con otra mujer de la mano. ¿Quién podría ser? De contextura pequeña y bastante petisa; pero su cara…era verdaderamente preciosa, tenía rasgos muy femeninos, al igual que lo era su silueta. Era hermosa. ¡Era tan malditamente hermosa! Me miré con pena, y volví a verlos nuevamente, una especie de neblina cubría el cielo y ya no los podía distinguir. Sentí unas voces detrás y me volteé asustada.

 

-Hey pequeña…Donde quedo Matt?-

 

  Ville y Jonna se acercaron y miraron a todos lados extrañados. Me encogí de hombros, sin saber que decirles. No sabia a donde había ido, ni tampoco con quien. ¿Por qué me preocupaba tanto? Después de todo, él era mi novio, no había nada de que preocuparse…

 

-Uhm…Se fue con una chica…-

 

  Les señalé dos sombras que se acercaban lentamente. Una de ellas se acercó a la otra, y una fracción de segunda, una de las dos figuras empujó con fuerza a la otra. Se levantó del suelo y se fue caminando hacia el otro lado. Comenzó a llover sino, y al mismo tiempo, la silueta mas cercana a mí se distinguía sin problema. La cara de Matt ya no era armoniosa, sino que el dolor y el odio se veían claramente. Se abalanzó sobre mí, y me abrazó con fuerza. Me abrazaba cada vez mas fuerte, pero sin lastimarme. Me tomó del rostro y me besó, una y otra vez.

 

-Audrey…Te quiero…Te quiero tanto…Por favor, no me dejes…No me dejes nunca…-

-Matt…jamás te dejare…Pero decime…Que te paso? Quien era ella?-

 

  Ville se acercó y le dio unas palmadas en el hombro. Murmuró algo imperceptible, y Matt lo siguió con sus manos sujetando la cabeza-

 

-Jonna…Audrey….vayan yendo a casa…Puede que demoremos un rato más…-

-Pero…Pero Ville…-

-Audrey…Anda a casa, por favor-

 

  Jonna me tomó del brazo y me obligó a caminar en la dirección contraria a los chicos. Los vi alejarse, adentrarse en la penumbra. Lo vi devastado, perdido…y no podía entender el porqué…ni tampoco ayudarlo. Caminamos unas cuadras más y llegamos a la casa. Fui a la cocina y comencé a hacer café. Encendí un cigarrillo y fui al comedor nuevamente. Allí Jonna miraba con preocupación por la ventana. Nevaba, pero no mucho. Su preocupación era por Matt.

 

-Uhm…Jonna, quien era esa mujer?-

-Esa…Esa es Julia, la hermana menor de Matt-

-Ah…-

 

  Me senté aliviada, pero confundida. Exhale unas cuantas bocanadas de humo. No debía sentir celos, no tenía porque, después de todo, era su hermana…Pero…No lograba entender su reacción. ¿Por qué se habría puesto así? Como si hubiera leído mis pensamientos, Jonna se acomodó más cerca de mí y comenzó a hablarme de Matt.

 

-Desde pequeños vivieron en un ambiente…muy desagradable. El padre…un hombre ausente…Siempre que iba, terminaba golpeando a la madre. Llevaba otras mujeres a su casa, con su familia adentro inclusive…-

 

  Hizo una pausa, y ambas encendimos un nuevo cigarrillo. Estaba anonadada.

 

-Ni Julia ni Matt lo perdonaron jamás…Pero…Julia siempre fue muy unida a su madre…-Suspiró, negando con la cabeza-

 

  La miré con incredulidad. Se dio cuenta que no lograba entenderla. Suspiró nuevamente, mirando hacia fuera, aun preocupada.

 

-Pues su madre tambien tenía amoríos…Solo que no tan…’públicos’. Y Julia decidió ignorar esa parte de su madre…para ella, su madre era un ser ideal. Tal vez es por eso que se peleo con Matt…Muchas veces volvía borracha, insultando y gritando… Matt era quien la quería ayudar, pero ella lo golpeaba y lo alejaba.

 

  A lo lejos, un bulto negro parecía moverse. No lograba verlo, aún estaba muy lejos. Me senté cerca de la ventana, volviendo la mirada hacia Jonna.

 

-Matt fue a vivir con sus abuelos…y jamás volvió a verlos nuevamente…Ni a su padre, ni a su madre, ni a su hermana, y que ella haya aparecido de la nada, significa que algo pasó. Algo grave.

 

  Sonó la puerta, y Ville y Matt entraron. Ambos estaban pálidos, con los labios resecos. Ville siguió hasta la cocina, y Matt se dejo caer a mi lado. Parecía algo mas tranquilo que antes, pero aun así, sus ojos enrojecidos mostraban cuanto había llorado.

 

-Matt…Queres que te prepare un café? Estas helado…-

 

  Me levanté, pero me tomó por la cintura y me tiró al sillón nuevamente. Me acostó delante de él, y abrazó mi vientre, pegándose más a mí.

 

-No te vayas…No quiero estar solo…-

 

  Tomé sus manos entre las mías. Estaba temblando; sentí su respiración entrecortada cerca de mi oído, y en mi cuello, un susurro cálido.

 

-This life…it ain’t worse living…-

-Matt…?-

 

Su voz se había callado hacía rato ya. Me volteé procurando no hacer ruido y vi que dormía. Dormía profundamente; de vez en cuando comprimía los ojos con fuerza y sus manos, aun en mi cintura, tambien se comprimían. No podía evitar conmoverme con esa imagen: parecía un niño pequeño, asustado y perdido. Acaricié su rostro, estaba suave…muy suave. ¿Cuánto habría llorado? ¿Por qué no había confiado en mí como lo había hecho con Ville? Negué con la cabeza, que más daba…Besé su frente: estaba ardiendo, y además, tiritaba. Lo cubrí con una pesada frazada, y volví a ponerme de espaldas a él, acercándome a el, pegándome, buscando su calor.

  Estaba ya por dormirme  cuando sentí un leve susurro en mi oído.

 

-Te amo…-

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